miércoles, 24 de abril de 2013

La metamorfosis, de Kafka: las causas y cosas que pasan por alto


LA METAMORFOSIS, DE KAFKA:
 LAS CAUSAS Y COSAS QUE PASAN POR ALTO
Jhon Monsale

Imagen tomada de internet


Me he dispuesto a retomar aquellos clásicos de la literatura universal para corregir lo que se haya venido haciendo y diciendo hipotéticamente de las obras emblemáticas de este mundo de letras. No podía faltar Kafka y su tan mentada Metamorfosis, estudiada en casi todas las instituciones y olvidada en y con actividades de cuestionarios sobre los personajes, el estado físico o diferencias entre ellos mismos. Nunca miramos más allá y perdemos la belleza y el jugo del arte.
Sabemos que Gregorio Samsa se despertó un día convertido en insecto. En la primera página ya comprendemos el porqué del título. Y nos admiramos de lo poco creíble del asunto, y he oído decir a uno que otro colega que Kafka se pasó en fantasía. Yo siempre he insistido en que debemos ir más allá de la simple (a veces no tan simple) narración, que debemos indagar dentro de ella alguna complejidad humana que se evidencia sin que nos demos cuenta porque nos cegamos con la venda de lo literal y no permitimos que lo inferencial se cuele entre lo oscuro.
Sabemos que Gregorio no se rinde en un principio porque su vida gira en torno a su familia, a las promesas que se ha hecho de ayudar a su hermana para que estudie, a las que le ha hecho a su padre, comprometiéndose, por ejemplo, a pagar la deuda que dejaron negocios malos en el pasado con el jefe actual del nuevo insecto. Su vida es un acoso constante, y eso no lo podemos dejar pasar; si lo olvidamos terminamos, como algunos, diciendo que chévere la historia de La Metamorfosis, pero que lástima que no tenga nada que ver con la vida real. Esas cosas las oye uno en pasillos, en salones, en tareas dejadas por los maestros de escuela, y no vamos más allá.
Si lo hiciéramos, sabríamos en las primeras cinco páginas por qué razón se convirtió en insecto el personaje y no especularíamos tanto. En primer lugar, debemos comprender que la causa principal de su conversión es el acoso social y laboral. Es una manera de aniquilar el lado negativo de la vida, huyendo sin ser cobarde. Tal vez el deber, el afán, el estrés laboral fueron rechazados por su cuerpo para siempre.
Sabemos que la hermana fue la única que estuvo pendiente, pero que al final decidió lo trascendental: no continuar más con algo que para toda la familia se había convertido en martirio, en un peso más para sus labores diarias, en una preocupación más entre tantas deudas, enfermedades, trabajos y sueños. Si Greta reaccionó como lo hizo, casi sorprendentemente para el lector pues nunca se imagina que ella va a tomar tal decisión, fue porque la pieza que tocaba en su violín y que le era tan grata a los inquilinos, que llegaron a vivir a casa por falta de dinero, fue interrumpida sin culpa por Gregorio.
Todos se habían sentido afectados directamente por la conversión, excepto la hermana. La madre, por ejemplo, se desmayó al saber que su hijo estaba convertido en insecto y dejó de verlo por días y solo entraba de vez en cuando para observarlo solo en una parte, pues se escondía bajo el canapé.  El padre empezó a sentir que lo odiaba, que le estorbaba, que ya no le era útil, y buscó trabajo por aparte (y nos dimos cuenta de que sí podía trabajar) y temió que el insecto de su hijo le hiciera daño a su mujer o a su hija. En cambio Greta, su hermana, fue la única que no sintió aversión por Gregorio, tal vez por la edad, tal vez por la compasión que caracteriza a la mujer desde joven. Pero luego, cuando sintió que su hermano le quitaba el placer de ser oída por los inquilinos y que estos se sintieran complacidos con la melodía, al sentir que el sueño, que el momento se le iba a pedazos por culpa de su hermano, lo odió y decidió deshacerse de él.
Ya vimos que no fue necesidad. Él solito, aparentemente, murió. Pero las cargas, que no dejaron de caer sobre él, fueron cada vez más pesadas y en esta ocasión lo aplastaron hasta más no poder. ¿No vemos acaso el peso de la responsabilidad y el acoso laboral, social y familiar en la obra como causa de la conversión de Gregorio en insecto? ¿Acaso no murió precisamente cuando ya no hubo más por quién luchar, ni por quién sentirse protegido? El padre lo hirió de muerte con una manzana, pero Greta le dio en el blanco del corazón con su indiferencia.
Las cargas laborales le dieron la forma de insecto, de un ser casi inerte, mudo, torpe, sin esperanzas. Y las cargas sentimentales le dieron la tumba. ¿Todavía pensamos que en las grandes obras literarias no se representa la vida del hombre en su complejidad? ¿Acaso no se relaciona todo esto con el capitalismo extremo que vivía Alemania en la segunda década del siglo XX? ¿Qué tendrá que ver la preocupación y desespero del personaje con la Primera Guerra Mundial? Ah, nos damos cuenta de que el insecto no es más que el hombre sumergido en la problemática social y política, en la que imperaba un capitalismo propio o muy parecido al de nuestros países. Bien: ¿No seremos también insectos?

2 comentarios:

  1. Excelente comparacion le diste a esta historia Jhon, creo que en estos tiempos lleno de estress estamos en una Metamorfosis, sin darnos cuenta ya estamos perdiendo nuestras valores, familia y amistades.

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    1. Una muy cruel metamorfosis, Adriana. Qué tristeza.

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