domingo, 25 de enero de 2015

Tres cuentos en la caneca

Tres cuentos en la caneca
Jhon Monsalve
Imagen tomada de internet.
Dicen que escribo cuentos porque me han publicado uno que otro en Vanguardia Liberal, porque he tenido la oportunidad de leerlos en públicos que sobrepasan las quinientas personas, porque he recibido ―como todo el que escribe― comentarios malos de mis lectores. No me creo cuentista. Imagino mucho, escribo aparentemente con buena redacción y ortografía, me siento y fluyen las ideas como si un ser extraño ―de esos que Mario Mendoza exaltó en su último libro sobre casos paranormales― se apoderara de mí y escribiera por mí. No sé, pero no me siento cuentista. Debo confesar que, en la ingenuidad de mi adolescencia, cuando leía a Fernando Vallejo, al Marqués de Sade y a Charles Bukowski, soñaba con ser escritor de cuentos y novelas. De poemas no, porque siempre me ha costado decir las cosas en pocas palabras. Si yo fuera poeta, sería como Garcilaso de la Vega o, mejor, como Quevedo: haría poemas que muestren el marco axiológico de nuestra cultura y de nuestro tiempo, para que con los años lluevan las críticas de mi supuesta misoginia y de mi inconformidad con uno que otro conocido. En fin, si yo fuera poeta, escribiría sonetos, como los de Góngora o Sor Juana Inés De La Cruz, para tener presente, cada vez que se recitara (la estructura y la rima lo permitirían, claro está), que hoy soy lo que sea que soy y mañana seré polvo y nada. El caso es que no soy poeta ni cuentista, y de esto último me di cuenta después de tres intentos fallidos de cuentos que terminaron en la caneca. Contaré, grosso modo, de qué trataban y me darán la razón.
El primero de ellos, escrito en el año 2009, llevaba por nombre Las cosas que un policía calla para no matar. Por esos días, leía fielmente a Agatha Christie y me propuse imaginar una historia de placer y  venganza (como se diría en un canal que veo en ocasiones). La trama se desarrollaba en una ciudad anónima donde había un río que, cada cuatro meses, durante el último año, había arrastrado el cuerpo demacrado de hombres que se llamaban de la misma manera: Raúl Meza. Las razones de por qué se llamaban así y no de otro modo las desconozco (cosas de un mal cuentista); lo cierto es que un detective, con problemas matrimoniales, decide investigar el caso para evitar ser despedido de su puesto. Un día acepta, por estrategia de pareja, la invitación de su mujer a la fiesta de un matrimonio. En la mansión de los recién casados descubre una fotografía de una mujer con unos rasgos particulares y se entera, para su sorpresa, de que el nombre del marido es Raúl Meza. Une cabos y presupone que la asesina es la novia y que, dentro de un par de días, como máximo, matará a su esposo. Una noche entra sin permiso a la casa de los recién casados con el ánimo de corroborar sus sospechas, y la señora de la casa, la misma esposa y mujer de la fotografía, le pega un tiro en la cabeza. Ya no recuerdo muy bien el asunto. El caso es que un detective novato, amigo del anterior, se encarga de la cuestión y soluciona el enigma: aquella mujer sí era la asesina, y con pruebas de video, argumenta las razones que la llevaron a cometer tales actos. Ella no toleraba que los esposos no tuvieran el mismo rasgo que la caracterizaba: el hermafrodismo. Venía una que otra reflexión final del nuevo detective y el cuento se acababa por fin, para ser arrojado a la caneca de la basura.
Otro cuento que fue un fracaso y me convenció de que no era un cuentista llevó por título El paso del tiempo. Se contextualizaba en un barrio de una ciudad cualquiera, donde un tendero prestó a un anciano cien pesos para completar para el pasaje de un bus o algo así. El mismo tendero, en horas de la tarde, hizo lo mismo con un joven estudiante. Pasaron los días y el muchacho pasaba por la tienda con bolsas de pan y leche que había comprado en el puesto de mercado de otro señor. El cuento se acababa justo en ese momento, y dejaba a la imaginación del lector las actuaciones del viejo vecino que no volvió a aparecer en la narración. Recuerdo que, por esos días, en el mes de octubre del año 2010, había escrito otro cuento corto que, según mis compañeros del momento, tenía algo de especial, y en honor a tal cumplido lo posteé como la primera entrada de un blog que hoy ya cuenta con más de un millón de visitas (claro: cuatro años no llegan solos; imposible que en cuatro años, y en nuestros tiempos, la gente no haya entrado a ver al menos las imágenes). Hoy lo leo y siento pena de mis cualidades como cuentista y estoy seguro de que los que loaron mi incipiente escritura se apenan por lo mismo. El cuento decía así: «Carmenza soltó su pluma y arrugó la hoja; no podía creer que no fuera capaz de escribir… “¡Pero si la gente lo hace tan fácilmente!”. Golpeó la mesa con su mano izquierda, y con la derecha se bofeteó. No era masoquismo; simplemente, quería recordarse a sí misma que nació en los años machistas, cuando solo los hombres podían ir a la escuela».
Y otro cuento, del estilo del primer fracaso, se titulaba El crimen perfecto. Trataba de un hombre que ocupó varios años de su vida pensando en la manera de asesinar a una de sus amantes que, años atrás, le había advertido que volvería para contarle cada detalle a la esposa. El plan parecía perfecto: se dejaría citar por su examante, se acostaría con ella (en este punto el narrador intentaba hacer una imitación burda del capítulo 68 de Rayuela), amanecería en un hotel cualquiera, sacaría el revólver que compró apenas algunos días en un mercado de paso y amenazaría a la examante para que atara un lazo en el techo, pusiera una silla debajo y se ahorcara, como la idea surgiera de su propia voluntad. El hombre bajaría luego a la recepción del hotel, pagaría la cuota respectiva e informaría que la chica se había quedado duchándose, como es normal en estos casos. Luego, junto al cuento, desapareció para siempre.
Como ven, no soy cuentista; no puedo serlo. El hecho de no terminar con éxito tres historias tan básicas y simples como estas me hace pensar en que el tiempo perdido en la escritura literaria se va para siempre, sin dejar más que la frustración. Son, como se evidencia, simples intentos de un fracasado y frustrado antes de tiempo. Pero, al menos, eso sí, yo lo acepto. No hablo más. Siempre que escribo pierdo a un amigo.


viernes, 9 de enero de 2015

"La familia Bélier": un film más allá del título

La familia Bélier: un film más allá del título
Jhon Monsalve
Imagen tomada de internet.
Por estos días, se estrenó en Colombia una película francesa, publicitada pobremente por el anuncio siguiente: “Lo que no escuches lo sentirás en tu corazón”, propio de filmes románticos (en el sentido más peyorativo) o de textos cursis. Mi propósito, en el presente comentario, es dejar a un lado la vaguedad de la promoción y del título, para centrarme en la trama y en la calidad representativa de los actores. Afirmo que no soy crítico de cine, ni pretendo serlo. Solo comprendo La familia Bélier como un texto más, producido en la cultura occidental y con grandes muestras de nuestra esencia humana, especialmente, en dos ámbitos: el de los objetivos y el de las acciones.
Para algunos, esta película de Eric Lartigau combina lo artístico y lo comercial de manera perfecta. La fotografía tanto en lo rural como en lo urbano sobresale por su precisión en los paisajes. Lo artístico está dado por la trama, por la manera en que se desarrollan las acciones, por los elementos culturales que en ella aparecen: la música clásica francesa, verbigracia. Lo comercial, por su parte, se da por cierto humor recurrente que raya, en ocasiones, con la burla de actos que no fueron pensados para ello. Hay escenas en las que los personajes se comunican por medio de señas, porque no lo pueden hacer de otra forma, y los espectadores han llegado a malinterpretar tales acciones dramáticas como si fuesen cómicas. Yo no hago parte de esos “algunos”. Mi opinión es clara y directa: esta película bien puede equipararse a otras del nivel de Historias mínimas, Cinema Paradiso o Memorias de Antonia. Existen ciertos elementos que la incluyen en esta categorización, como la trama, la contextualización y el nivel actoral de los participantes. En últimas, lo que busco es describir dos factores humanos que se hacen evidentes en la cinta: los sueños y los actos que giran en torno a sus realizaciones.
La familia Bélier es un grupo social formado por cuatro integrantes, de los cuales tres son sordomudos. Paula, la única hija, nace, a diferencia de su hermano, con la capacidad de oír y expresarse oralmente. Esto trae ciertas preocupaciones a la madre, porque teme terminar odiando a su hija, como lo hace con los demás sujetos hablantes. Dentro de este núcleo, paula se convierte, por sus facultades, en la voz y la esencia. De cierta manera, adquiere un compromiso serio con sus familiares, hasta el punto de hacerlos depender de ella. Cuando en clase de música el profesor le dice que ve talento en ella y que debería concursar en un evento de canto de talla nacional, sueña con su propósito y se rebela contra sus padres. Con el paso de los días, los dos señores van a verla cantar y, sin oírla, concluyen por la algarabía que hay en su hija cierto don. La acompañan a las audiciones en París y, tras la representación respectiva en lengua de señas de la letra de la canción que canta, los padres se convencen del talento de su hija y de lo lejos que puede llegar.

Ya sé, para aquellos que no han visto el filme, que narré esta historia de la manera más cursi. Otro sentimiento se experimenta frente a la pantalla: uno de impotencia, de deseo de que los padres entiendan los sueños de su hija, una ilusión de ver crecer a quien nació para grandes cosas. Si hay algo que nos caracteriza como humanos, es la constante búsqueda de objetos que colmen nuestras necesidades de momento. No hay relato en que no aparezca la figura de un tesoro metaforizado. Esta película merece una valoración más positiva que la de la cursilería que predica el lema, que la simplicidad del título y que la descripción de un novato en cuestiones de cine. Ustedes quedan encargados. 

lunes, 15 de diciembre de 2014

Desgracia, de J.M. Coetzee: La deshonra de Lucy en la decadencia de David

Desgracia, de J.M. Coetzee: La deshonra de Lucy en la decadencia de David
Jhon Monsalve
Imagen tomada de Internet
Parto de dos conceptos que se relacionan estrechamente con el título de la novela más leída del Nobel de Literatura John Maxwell Coetzee: Desgracia. El primero de ellos surge de la aclaración que hace Juan Gabriel Vásquez días antes de la entrevista que le hizo al escritor africano en la Feria del Libro de Bucaramanga: «J.M. Coetzee, autor de varias obras maestras (incluida una que en español tiene un título equivocado: la palabra inglesa disgrace no quiere decir “desgracia”, sino “deshonra”), estará en la Feria del Libro de Bucaramanga dentro de poco más de una semana». La deshonra, que puede comprenderse de manera especial a partir del acto de violación al que es sometida Lucy, la hija de David Lurie, es fundamental en el desarrollo decadente de este último personaje, que, como actor protagonista, lleva consigo el peso de la desgracia. La desestima y el irrespeto causados, que podrían caracterizar al sujeto deshonrado, se evidencian más en las pasiones de David que de Lucy, quien fue la que, en últimas, sufrió el daño. El segundo concepto es el de decadencia que, desde cualquier perspectiva, consiste en el paso de un estado superior a uno inferior: David Lurie pasa de la comodidad a la molestia, de la tranquilidad a los problemas, de ser profesor universitario a transportar caninos moribundos en un carro. Se aclara que esta lectura se hace con base en los sistemas de valores que rigen la sociedad occidental, en la que se desvaloriza ―y más si viene de la academia― el trabajo del obrero común. En medio de esta decadencia, aparece la violación de su hija a manos de ciertos actores desconocidos que, aparte, no solo matan a los perros de los que cuidaba Lucy, sino también hurtan algunos enceres y queman a David con un alcohol inflamable. Según la perspectiva de Lurie, el acto de violación era un acto de deshonra; para Lucy era parte de la cotidianidad y de la nueva vida, del nuevo espacio-tiempo, al que debía adaptarse.
El momento crucial en la decadencia del sujeto protagonista se da cuando su amante Melanie, una de sus estudiantes universitarias, se aleja de él, sin explicación alguna. El que, en apariencia, era uno de los enamorados de la joven increpó a David sobre la decisión ética de salir con una de sus alumnas. Días después de que el propio padre de la chica fue a reclamarle al profesor sobre el estado de su hija y la relación que con ella había mantenido, devino una ola de persecución administrativa que lo llevó a huir, al menos simbólicamente, de la ciudad hacia la zona rural, donde habitaba su hija. David no aceptó cargos porque, según argumentaba, Eros, la pasión del deseo, lo había llevado a tales circunstancias y no podía culpar a sus pasiones de los actos que realizaba. De profesor universitario, pasó, en primera medida, a ser huésped de su hija, luego colaborador de tiempo parcial, después protector fracasado de su hija y, por último, ayudante de veterinaria prístina, de muertes veloces, de estancamientos del sufrimiento canino. Dos mundos, dos formas de vida, dos universos simbólicos distintos, a los que no se habituó por completo; en la ciudad, por sus pasiones; en lo rural, por su inexperiencia en todos los ámbitos: «Allí habrá de enfrentar una violencia más atroz que la de la ciudad y, como dice Carlos Fuentes, “a un silencio peor que el de cualquier censura académica o política», tal como afirma Tania Jiménez Macedo en su reseña sobre la novela.

Que si la novela debió llamarse Desgracia o no poco interesa. Lo importante es ver cómo, a partir de las valoraciones de David, la deshonra de Lucy lo fue para él, según la rejilla con que evaluaba al mundo, pero no para ella, que se habituaba a unas formas de vida diferentes, y que terminó aceptando cuando decidió quedarse con Petrus. O era Petrus, en África, o era Holanda, en Europa. Ella decide a Petrus, pariente del chico que pudo haber sido su violador. No importa: ella quería permanecer en ese mundo, lejos, diferente. Lurie, por su parte, decae moralmente y la deshonra de su hija enfatiza tal decadencia. Deshonra, decadencia y desgracia son tres conceptos que van de la mano en la narración de este Nobel de Literatura.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Paranormal Colombia, de Mario Mendoza: una realidad que asusta

Paranormal Colombia, de Mario Mendoza: una realidad que asusta
Jhon Monsalve
Imagen tomada de internet.
No soy un lector asiduo de las novelas de Mario Mendoza. Más por tiempo que por prejuicios. Debo confesar que me gustan mucho los textos de su blog porque presentan posturas políticas y sociales dignas de ser leídas en estos días de decadencia. Es más, aunque gran parte del libro que aquí comento me pareció algo ensayístico, espero leer un libro de Mario Mendoza que sea de ensayos con temas sociopolíticos. Le iría muy bien. Creo que Paranormal Colombia fue una aproximación a lo que he esperado por varios meses y que aún no encuentro. Aprovecho este espacio para solicitar información sobre ensayos de este tipo que Mario Mendoza haya escrito en los últimos años. 
Aclaro que este último libro de Mendoza no es ensayístico. Que haya sentido cierta relación con este género cuando leí lo que algunos han llamado reportajes no quiere decir que Paranormal Colombia sea un libro de ensayos. No lo es, pero algo tiene de ello. Un reportaje se comprende como un género periodístico que narra sucesos o noticias con un lenguaje corriente y manteniendo, en ocasiones, una postura notoria. La perspectiva de Mario Mendoza se hace evidente, del mismo modo que la narración y que el lenguaje utilizado. Es una interpretación de las entrevistas que hizo a ciertas figuras públicas y no tan públicas de la sociedad colombiana que han experimentado situaciones paranormales. No es un libro que invite al miedo, sino, más bien, a la reflexión de cómo somos, cómo nos comportamos y qué formas de vida nos siguen rigiendo. No pretendo negar o considerar como falso lo que los sujetos entrevistados afirmaron, pero la lectura da pie para afirmar que, a partir de esos discursos, se puede determinar unas creencias que son transversales en nuestra sociedad colombiana, en medio de tanta violencia, de tantas guerras, de tantas vainas.
Sí considero que el segundo texto «Las extrañas e insólitas aventuras del jardinero extraterrestre» es más una crónica que un reportaje, por su lenguaje literario, por sus relaciones metafóricas. Y si me lo permiten (entiendo las relaciones entre reportaje y ensayo), los siguientes textos, sobre todo, aquellos que reflexionan sobre el fin de los días, a causa de la destrucción del humano son más ensayísticos que otra cosa. Si no se interrumpieran con entrevistas, serían ensayos completos, ricos de leer y que respetarían lo que Rafael Reyes afirmó en cuanto que este género es un centauro porque es ciencia y arte a la vez.
El contenido varía de capítulo en capítulo. En el prólogo se deja claro su objetivo: dejar, por momentos, al lado la realidad y centrarnos en lo otro, en el más allá, en lo intangible, en aquello que no se ve pero que está presente (incluso hay un apartado que se denomina así: «Presencias»), e invita a emprender un viaje por la mente: «La mente también es irregular, nómada, como los vagabundos, los beduinos o los navegantes solitarios. Somos materia y energía, formas y fuerzas, naturales y sobrenaturales simultáneamente. No hay dicotomías. Somos un viaje a través de un laberinto que aún no ha sido enunciado».

La mujer se presenta como una de las fuentes, de los imanes, de esas fuerzas del otro mundo. Cuando se habla de la mujer en Paranormal Colombia se hace referencia a un ser con otras cualidades, con ciertos rasgos que hacen posible el fluir de la existencia. La mujer es una suerte de médium entre lo de afuera y lo de adentro, entre la oscuridad y la luz, entre el poder y el poder. Por otra parte, el arte, que siempre ha estado ligado a la mujer, es fundamental en las relaciones paranormales que presentan los informantes. Cada página tiene su tinte de escultura, de pintura, de música, de literatura. Cada pensamiento de Mendoza se relaciona con lo artístico, con ese acto de crear que, si se mira bien (y esta es una de las tesis más sobresalientes), se empareja a las experiencias paranormales que se narran. Los artistas son médiums que reciben indicaciones del más allá para sacar a la luz aquello que, aunque no se reconoce como paranormal, termina siédolo más que nada: la realidad colombiana y de nuestros países latinoamericanos. 

domingo, 2 de noviembre de 2014

¿Duénde se esconderán los duendes?

¿Duénde se esconderán los duendes?
Jhon Monsalve
Artículo publicado en la Revista Coito.
No creo en brujas. Dejo claro ese punto, y cuando lo niego no estoy afirmando que ellas existen, como lo suponen cada vez que digo que soy ateo (ser ateo va más allá de creer o no en dios; es una práctica, es un amar al otro, es una comprensión constante, es un actuar que marca diferencia en el mundo). Pero, maldita sea, creo que creo en duendes. Y esto sí lo pongo en duda. Pero voy a exponer las razones que me llevan a sacar semejante conclusión. Y ruego que, si alguien tiene una explicación razonable en torno a lo que voy a escribir, me lo haga saber para borrarme estas ideas de la cabeza y volver a ser el de antes.
La primera vez que se me desvió la razón fue en el mes de abril del año 2006. Justo un año antes, sentado en un viejo mueble de mi casa, perdí mi billetera con todos los papeles. Sí: dentro de mi propia casa, donde solo vivíamos mi papá, mi mamá y yo se me perdió la cartera, así, de un momento a otro, como si alguien la hubiera tomado prestada para asustarse o asquearse con mis fotografías de adolescente venoso, grasoso, barroso. Pero no. Nadie, nada, se esfumó la puta cartera frente a mis ojos: se cayó, no la recogí por pereza, luego había mucho tiempo, todo el del mundo… cuando uno está joven lo que le sobra es tiempo. Al otro día hubo oficio en la casa en pro de mi cartera, en pro de ahorrarme unos pesos en las tareas que demanda la pérdida de algún documento. Bueno, en fin, qué carajos, se perdió la cartera, y como tenía tiempo pero también pereza dejé que los días pasaran y ni siquiera puse el denuncio correspondiente. En la adolescencia el tiempo sobra para las chicas, para las fantasías, para los momentos a solas, a solas, a solas, nunca llegan las chicas… siempre miran a otros: a los más fuertes, a los más grandes, a los de mayor poder, a los del arete, a los pirobos más pirobos del barrio, y nunca se fijan en uno, ala, mierda… en la adolescencia el tiempo sobra para llorar, para temer, para descubrir los primeros fracasos. ¡Ja!, dizque yo había botado la cartera en el colegio o en la calle, que dizque mis amigos me la habían robado, que dizque la había guardado en mi caja secreta (la de todo adolescente) y que no me acordaba, que dizque nunca tuve billetera, que dizque ni papeles tenía… Les tapé la boca a todos el día en que, justo un año después de la pérdida, la cartera apareció ahí, en el piso, junto al mueble, como por arte de magia, como si alguien la hubiera puesto para que yo recuperara la tranquilidad que nunca perdí… Lo que a uno le sobra en la adolescencia es la tranquilidad. Donde se perdió, donde recuerdo haberla oído y sentido caer, apareció de un momento a otro, así no más, como por arte de duendes.

Luego conté el cuento y nadie lo creyó… Mi mamá y yo seremos testigos para siempre de semejante suceso. Duendes, duendes… Y lo duendes los protagonistas. El otro suceso es más reciente. Cursaba el décimo semestre de mi carrera universitaria y leía algunos libros sobre educación para mi proyecto de grado. La biblioteca de la universidad me había prestado dos libros, de los cuales uno de ellos no se encuentra ni en la casa del autor. Y yo, de distraído, dizque los boté, dizque los perdí, dizque los vendí para comprar cervezas. ¡Ja!, de nuevo los malditos duendes me escondieron los libros, lo sé, fueron ellos, o bueno, al menos eso creo, aunque me digan loco, estúpido, marica, chiflado, infantil… en la niñez el tiempo sobra para sufrir. Un puto año después, como si los duendes tuvieran noción del tiempo y de su cronometrización aparecieron los libros que perdí y por los cuales pagué cerca de 180000 pesos. Mierda. No hallaron otro lugar para esconderlos que mi propio bolso, donde los busqué una y otra vez, donde escarbé hasta el cansancio, donde debieron estar y estuvieron siempre… Un año después, como decía, cuando iba a lavar el bolso (de lo cochino hablamos luego) sacudí fuerte, más fuerte y luego más fuerte porque algo me pesaba de más, y cayeron los libritos, intactos, completos, limpios… Se metieron, o los metieron, en un hueco que iba directo al culo del bolso, donde jamás ponía las manos… En la adolescencia uno aprende a mirar y no comer… ay, ay, ay, duendes, duendes… duénde se esconderán los duendes.  

viernes, 19 de septiembre de 2014

Todas las maestrías en Literatura en Colombia

TODAS LAS MAESTRÍAS EN LITERATURA QUE EXISTEN EN COLOMBIA
Jhon Monsalve
Imagen tomada de internet. 
Si usted es recién egresado de algún programa afín a la literatura; si es extranjero o colombiano, pero planea continuar sus estudios de posgrado en Colombia; si hace algún tiempo se graduó y quiere retomar sus estudios sobre literatura general, colombiana o latinoamericana; en fin, si quiere estar mejor preparado como docente de bachillerato o de universidad, este texto le será muy útil; no por lo que propone, sino por aquello que expone. Me tomé el trabajo de buscar los pénsum de todos los programas de posgrado que se relacionan con la literatura y que tienen vigencia en Colombia. Si falta alguno, ruego el favor de que, por medio de un mensaje, me lo hagan saber. Esta información es (y espero que así sea) útil para muchos estudiantes y profesionales del país y del extranjero.

Maestría en Literatura de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Tunja

SEMESTRE
SEMINARIOS
CRÉDITOS
I Semestre
Lenguaje y Sujeto
  • Psicoanálisis
  • Lenguaje y paz
  • Electiva I
  • Filosofía
  • Taller de escrituras
  • Seminario de investigación I
3
3

3
3
3
  II Semestre
Lecturas de la literatura
  • Estética
  • Lecturas de la narrativa
  • Electiva II
  • Poéticas
  • Taller de escrituras
  • Seminario II de Investigación II
3
3

3
3
3
III Semestre
Acción social de la literatura
  • Pedagogía de la literatura
  • Gestión cultural
  • Electiva III
  • promoción de lectura
  • Literatura y otros lenguajes
Seminario de investigación III
3
3

3
3
3
IV Semestre
Trabajo de grado
Trabajo de grado 

Investigación creación
9


54
Líneas de investigación: 
  • Lenguaje y sujeto
  • Lecturas de la Literatura
  • Acción social de la Literatura



Maestría en Literatura de la Universidad Pontificia Javeriana de Bogotá

Primer semestre

Segundo semestre

Tercer semestre

Cuarto semestre

Teoría y análisis de la forma novelesca.

Seminario de Investigación I.

Cátedra de Autor o Tópico I.

Interdisciplinaria I.

Teoría y análisis del discurso poético.

Seminario de Investigación II.

Cátedra de Autor o Tópico II.

Interdisciplinaria II.


Teoría y análisis del lenguaje dramático.

Seminario de Investigación III.

Interdisciplinaria III.

Taller de Metodología de la investigación (obligatorio).

Trabajo de grado


Maestría en Literatura Universidad de los Andes de Bogotá
Modalidad profundización
PRIMER SEMESTRE
Código
Nombre de materia
Créditos
Teoría I
4
Seminario de Temas y Autores
4
Seminario de Temas y Autores
4
Total créditos
12
SEGUNDO SEMESTRE
Código
Nombre de materia
Créditos
Teoría II
4
Tutorial de Profundización I
6
Seminario Monográfico o Interdisciplinario
4
Total créditos
14
TERCER SEMESTRE
Código
Nombre de materia
Créditos
Teoría III
4
Tutorial de Profundización II
6
Seminario Monográfico o Interdisciplinario
4
Total créditos
14
Modalidad investigación
PRIMER SEMESTRE
Código
Nombre de materia
Créditos
Teoría I
4
Seminario de Temas y Autores
4
Seminario de Temas y Autores
4
Total créditos
12
SEGUNDO SEMESTRE
Código
Nombre de materia
Créditos
Teoría II
4
Seminario Monográfico o Interdisciplinario
4
Seminario de Temas y Autores
4
Total créditos
12
TERCER SEMESTRE
Código
Nombre de materia
Créditos
Seminario Monográfico o Interdisciplinario
4
Tesis de Maestría
8
Teoría III
4
Total créditos
16




Maestría en Literatura Colombiana y Latinoamericana de la Universidad del Valle, Colombia
MAESTRÍA EN LITERATURAS COLOMBIANA Y LATINOAMERICANA

ÁREAS
PRIMER SEMESTRE
SEGUNDO SEMESTRE
TERCER SEMESTRE
CUARTO SEMESTRE
Enfoques y Géneros Críticos
Enfoques Críticos I
Literatura y Hermenéutica
Enfoques Críticos II
Crítica y Ensayo Colombiano y Latinoamericano
Tendencias Narrativas en Colombia y Latinoamérica
Tendencias Narrativas en Colombia I
Tendencias Narrativas en Colombia II
Tendencias Narrativas Latin. I
Tendencias  Narrativas  Latinoamericanas II
Tendencias en la Poesía Latinoamericana

Tendencias  Poéticas Latinoamericanas I


Tendencias Poéticas Latinoamericanas  II
Literatura Femenina en Colombia  y Latinoamérica
Literatura Femenina Siglo XIX
Literatura Femenina Siglo XX




Etnoliteratura en Colombia y Latinoamérica


Literatura y Oralidad Cultural  I
Literatura y Oralidad Cultural II
Literatura e Historia en Colombia y Latinoamérica
Novela e Historia Siglo XIX

Novela e Historia Siglo XX

Épocas Culturales, Históricas  y Artísticas
Seminario Multidisciplinario I


Seminario Multidisciplinario II




Trabajo de Grado


Seminario Trabajo de Grado I
Seminario Trabajo de Grado II


Maestría en Literatura Hispanoamericana y del Caribe, Universidad de Atlántico, Barranquilla

Primer semestre
Segundo Semestre
Tercer semestre
Cuarto semestre
Teoría Lírica

Teoría Narrativa

Historiografía literaria

Teoría de la Etnoliteratura y la literatura Popular

Metodología de Investigación literaria I

Metodología de Investigación literaria II

Temas y autores I

Literatura y otras ciencias sociales o artes I

Seminario de trabajo de grado

Temas y autores II

Temas y autores III

Literatura y otras ciencias sociales o artes II







Trabajo de grado



Maestría en Estudios Literarios de la Universidad Nacional Bogotá

Semestre I
Semestre II

Semestre III

Semestre IV

Teoría de la historia literaria I

Seminario monográfico I

Seminario de investigación I



Teoría de la historia literaria II

Seminario monográfico II

Seminario de investigación II

Electiva

Teoría de la historia literaria III

Seminario monográfico III

Seminario de tesis

Electiva

Tesis (40 créditos)


Maestría en Literatura de la Universidad Tecnológica de Pereira

Semestre 1

Semestre 2

Semestre 3

Semestre 4

Taller de Acercamiento a la Poesía

Literatura y Filosofía I     

Cátedra de Autores (poesía)           
Metodología de la Investigación Literaria

Taller de Acercamiento a la Narrativa

Seminario de Investigación I
           
Cátedra de Autores (Narrativa I)        

Proyecto de Investigación I

Taller de Acercamiento a la Dramaturgia

Seminario de Investigación II
           
Literatura y Filosofía II    

Cátedra de Autores (Narrativa II)

Seminario de Investigación III (Modernidad y Posmodernidad)

Proyecto de Investigación II (Trabajo de Grado)Tesis de Grado



Maestría en Hermenéutica Literaria, de la Universidad EAFIT en Antioquia
SEMESTRE
I
II
III
IV
Movimientos literarios y estéticos
Teoría del texto poético
Teoría del texto dramático
Electiva 2
Teoría del cuento
Literatura y sociedad
Teoría de la novela
Trabajo de grado
Teorías hermenéutico - literarias
Prácticas hermenéuticas
Electiva 1
Total
9 créditos
10 UMES
Total
9 créditos
10 UMES
Total
9 créditos
10 UMES
Total
9 créditos
10 UMES



Maestría en Estudios Literarios de la Universidad Santo Tomás de Bogotá


EJES DE FORMACIÓN
SEMESTRES
Semestre I
Semestre II
Semestre III
Semestre IV
EJE DISCIPLINAR
EJE DE PROFUNDIZACIÓN
DIDÁCTICA DE LA LITERATURA
Literatura y pedagogía de la Imagen
LITERATURA COMPARADA
Literatura, Filosofía e Historia
EJE DE INVESTIGACIÓN
Investigación II
Investigación III
Investigación IV
EJE ELECTIVAS
Electiva 1
Electiva 2



Otros programas de Maestría en Literatura a lo que, en el momento de la consulta, no pude acceder. Sin embargo, los pongo a continuación para los interesados:
Maestría en Literatura y Cultura del Instituto Caro y Cuervo: http://www.caroycuervo.gov.co/oferta-acad%C3%A9mica/maestr%C3%AD-en-literatura-y-cultura.
Maestría en Literatura de la Universidad Pontifica Bolivariana, en Bogotá: http://www.upb.edu.co/portal/page?_pageid=1054,52456341&_dad=portal&_schema=PORTAL.

Agradezco información sobre algún posgrado en Literatura que no esté incluido en este documento. Espero, si es el caso, sus comentarios.