domingo, 26 de enero de 2014

La semiosfera, de Iuri Lotman: un acercamiento a su carácter delimitado y a su irregularidad

LA SEMIOSFERA: SU CARÁCTER DELIMITADO Y SU IRREGULARIDAD
Jhon Monsalve
Imagen tomada de internet
Lotman, I. (1996). Acerca de la semiosfera. En: La semiosfera I. Madrid: Ediciones Cátedra.

Iuri Lotman es conocido como el fundador de la culturología. Aunque esta reseña no tiene el propósito de definir este complejo término, no es difícil hallar la relación de la semiosfera con él (partiendo de su etimología), en cuanto que esta no es más que una representación de la cultura, con sus fronteras, sus intercambios, sus traducciones, sus límites. Los nómadas en los grandes imperios, tomando un ejemplo de Lotman, creaban sus fronteras, espacios de bilingüismo, en las que se presentaban empalmes semióticos entre las diferentes culturas. Los distintos grupos nómadas eran, entonces, variadas semiosferas en constante relación cultural. Pero ya llegaremos a comprenderlo un poco más en el transcurso del presente texto. Por el momento, esta reseña tiene como fin descriptivo y analítico el primer capítulo del libro “La semiosfera I”, de Iuri Lotman. Este lleva por nombre Acerca de la semiosfera y funciona, en parte, como texto introductorio al estudio de este continuum semiótico.
El autor hace un breve recorrido histórico de las teorías de los signos, propuestas, por un lado, por Morris y Peirce, y por el otro, por Saussure. Tal recuento lo hace con el fin de comentar el proceso de revisión que, para ese entonces, se estaba llevando a cabo en algunos conceptos de la disciplina. El cambio considerable que ha habido se enfoca en la manera como los semiólogos estudiaban particularmente algún objeto semiótico, sin tener en cuenta que este, tomado por separado, no posee la “capacidad de trabajar”. ¿Pero separado de qué? Del gran continuum semiótico denominado por el semiólogo ruso Iuri Lotman: Semiosfera. Esta designación nace a partir de los conceptos de biosfera y noosfera propuestos por Vernadski para explicar, respectivamente, la superficie natural que transforma la energía solar en energía física y química y la capacidad del hombre de razonar mientras ocurre tal proceso. En la semiosfera, en lugar de transformaciones de energía, las habrá simbólicas.
El capítulo expone dos rasgos distintivos de la semiosfera: el carácter delimitado y la irregularidad semiótica. El autor dedica unas cuantas páginas a cada uno de ellos. En el primero, presenta el término “frontera”, entendido como el espacio bilingüe de una semiosfera particular, en el que se traducen elementos del mundo alosemiótico, es decir, del estado de las cosas que no pertenecen a este continuum específico, sino a otro u otros. Iuri Lotman (1996) expone como una función más de la frontera el hecho de que domine ella “los procesos semióticos acelerados que siempre transcurren más activamente en la periferia (...), para de ahí dirigirse a las estructuras necleares (…)” (p. 28). Como vemos, en la periferia, en el lugar de traducción, hay cierta aceleración de las transformaciones simbólicas de las que carece, en principio, el núcleo; no obstante, con el tiempo se dirigen hasta este, aunque de manera más paulatina.
La irregularidad semiótica es inherente a la semiosfera. Esta última se compone de subesferas (por llamarlas de alguna manera), es decir, por ciertos espacios o niveles en los que se divide. Y que aunque hagan parte del mismo sistema, cada uno de ellos es disímil a los otros; esto ocasiona la formación de periferias dentro de la misma semiosfera. Tal evento podría comprenderse en un esquema en el que se representara circularmente la semiosfera compuesta por diversos agujeros o cráteres. La irregularidad, entonces, nace de la heterogeneidad de la semiosfera, que es, en últimas, la generadora de sentido: “La semiosfera es atravesada muchas veces por fronteras internas que especializan los sectores de la misma desde el punto de vista semiótico. La transmisión de información a través de esas fronteras, el juego entre diferentes estructuras y subestructuras, las ininterrumpidas irrupciones semióticas orientadas de tal o cual estructura en un territorio ajeno, determinan generaciones de sentido” (p. 31).
Es necesario aclarar que, en esas relaciones internas, hay tanto diferencias como semejanzas que producen el carácter discreto del sistema semiótico, comprendido como la interrupción en la transmisión de información. A la par de este rasgo, surge el diálogo entre los dos espacios de la semiosfera (y como producto de ella). Para explicar las causas de la interrupción de la información, Lotman hace uso de dos conceptos: simetría y asimetría, que podrían equivaler a la homogeneidad y heterogeneidad de los espacios semióticos de una semiosfera particular. A partir de este momento, Lotman se centra en el enantiomorfismo,  que en otras palabras, es una simetría especular “en la cual ambas partes son especularmente iguales, pero son desiguales cuando se pone una sobre otra, o sea, se relacionan entre sí como derecho e izquierdo” (p.36). En la desigualdad de la que habla el autor en este fragmento, cabe la asimetría propia de toda cultura en relación con otras. Aunque hagan parte de una misma semiosfera, los espacios semióticos serán disímiles y parecidos. Para ejemplificar la simetría especular, Lotman pone como ejemplo los palíndromos rusos y los chinos. Estos últimos, leídos de derecha a izquierda, significan otras cosas a las expresadas o escritas en el orden normal. Con este ejemplo el autor expone la simetría (el hecho de que sean las mismas sílabas-palabras) y la asimetría (el cambio de la naturaleza textual, cuando se leen en sentido contrario). Las lecturas a la inversa de esta clase de palíndromos son consideradas esotéricas o infernales, según lo expuesto por Lotman. Habría que esperar, si en el transcurso del libro, el autor especifica la relación de tales lecturas con los espacios semióticos de la semiosfera.
Este primer capítulo aporta datos y definiciones importantes para la comprensión de las acciones semióticas de las diferentes culturas dentro o fuera de la semiosfera. Esta propuesta de Iuri Lotman es muy interesante para los estudios etnográficos, fenomenológicos, semióticos, que puedan darse a partir de una cultura específica. Uno de los fundamentos más interesante de este capítulo es la creación del lenguaje con base en las interacciones que se dan en las periferias de las semiosferas: “Sin semiosfera el lenguaje solo no funciona, sino tampoco existe” (P. 35). Es decir, de este continuuum semiótico parten todos, absolutamente todos, los sistemas de signos que generan sentido.  

1 comentario:

  1. Excelente resumen, lo filtrasteis como dice Lotman. Seguire por aquí indagando, muy bien.

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