martes, 28 de junio de 2011

Análisis literario de El perfume: breve acercamiento a la estructura y a la semántica del texto

ANÁLISIS LITERARIO DE EL PERFUME: BREVE ACERCAMIENTO
A LA ESTRUCTURA Y A LA SEMÁNTICA DEL TEXTO
(Jhon Monsalve)
Portada
El perfume es uno de esos libros que impactan. Debo confesar que siempre he visto los libros más leídos como libros poco interesantes, porque presuponen una lectura fácil y para nada analítica, como los de Carlos Cuauthémoc o los de Paulo Cohelo. Sin embargo El perfume no es simplemente una historia, sino una obra literaria que pisó el mundo de las letras en 1985 y dejó su huella para siempre en la Literatura universal.
El perfume es la historia de un asesino; no de un asesinato. He ahí la diferencia entre Agatha Christie y Patrick Süskind: la escritora inglesa centra sus novelas en el asesinato y en las investigaciones de Hércules Poirot; el autor de El perfume presenta al asesino, lo estudia y lo interpreta. Tal vez por esto Patrick Süskind no fue al estreno mundial de la película basada en el libro: porque hubiera visto un personaje que, aunque tuviera algunas características del creado por él, jamás podría encontrar otro Jean Baptiste Grenouille como el suyo. El autor lo escudriña, lo analiza, incluso, lo comprende.
Entremos a la obra: El perfume fue publicado en 1985, el mismo año de la publicación de la considerada mejor obra de García Márquez: El amor en los tiempos del cólera, que coinciden en que ambos autores conocen y comprenden tanto a sus personajes, que parecieran ser retratos escritos de sí mismos.
El perfume está dividido en cuatro partes: la primera, de poco más de 100 páginas, es la más extensa y presenta una especie de introducción al libro o, más bien, al asesino: Jean Baptiste Grenouille. La segunda y tercera parte  son más cortas y contienen el nudo de la historia. La cuarta parte es la más corta: de cuatro páginas, y presenta la conclusión de la obra y el final pertinente para el asesino: tenía que morir de esa manera, soportando el amor de lo más bajo: el amor de los humanos que apestan. El libro está dividido a la vez por capítulos, de igual forma que Milan Kundera divide La insoportable levedad del ser. En total, El perfume está compuesto por 51 capítulos. El narrador del libro es extradiegético, aunque su personaje, como ya se dijo, pareciera ser él mismo.
El libro que tengo en mis manos es traducción al español (el texto original está escrito en alemán y lleva por nombre Das parfum) de Pilar Giralt Gorina, traductora y poeta española, impreso solo un año después de su publicación en el mundo, por la Editorial Seix Barral: ya imaginarán ustedes el éxito de la obra. Un libro grandioso… una novela irresistible… una pieza literaria que no aparece todos los días, se lee en el periódico Kurier, en Viena.
Cuando uno lee el libro, parece que oliera todo lo que lee. Da la impresión a veces de que no se lee con los ojos, sino con la nariz. Es constante el mal olor del mundo, el odio y el mal olor de Dios. Dios aparece apestando como el hombre, y puede concluirse que es por esta razón que se comprenden: el hombre adora a Dios; Dios ama al hombre. Grenouille, cuando logró ser Dios, cuando todos lo alabaron, no se sintió como Dios, porque él no los amaba: Grenouille detestaba al humano, por como olía: a mierda de gato y otras inmundicias. Dios ama a los humanos, según la concepción cristiana, y Grenouille los odiaba: no podía sentirse como Dios, porque no olía a nada, en cambio, Dios apestaba.
Tampoco se parecía a Dios cuando olía al mejor perfume del mundo, el que extrajo de las 25 doncellas, porque Dios olía feo; Dios apestaba. Era una contraposición: uno que apesta como el humano; se aman, el hombre y Dios, mutuamente por su olor: ente ellos se entienden. Otro, Jean Baptiste Grenouille, que odia al humano y a Dios porque apestan.
El personaje deja de ser feo, pobre, miserable e invisible, y pasa a ser una divinidad gracias al perfume perfecto, su mayor anhelo por fin en sus manos… la esencia de la belleza. Las mujeres que mató olían bien porque eran bellas, él carecía de belleza y de olor. El resto del mundo apestaba.
El humano se fija en la belleza; para Grenouille la belleza era el olor, pero el mismo objeto; es decir, una mujer bella llama la atención de Grenouille y del hombre de hoy: ella es el mismo objeto, mirado desde los ojos del hombre y olido por la nariz de Grenouille.
La muerte del personaje es un suicidio. No había otra salida: o dejar de oler (no oler a nada) y vivir con tal carga, que no soportaría por mucho tiempo como en la montaña cuando habitó por 7 años… o seguir oliendo a lo que él quería, pero sintiéndose amado por gente que detestaba. Prefirió sentirse amado por el humano por un momento, que consciente de ser alguien sin olor para siempre. Ya había cumplido su misión: el perfume perfecto; ahora, en aquel cementerio, cerca de donde nació, iba a morir por odio al humano y a sí mismo, murió amado por unos minutos.
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