lunes, 30 de mayo de 2011

Por qué Grecia, Reseña Jacqueline de Romilly


Por qué Grecia, Reseña Jacqueline de Romilly
Por Jhon Monsalve
Retrato de Jacqueline de Romilly



ROMILLY, Jacqueline de. ¿Por qué Grecia? Madrid: Editorial Debate, S.A., 1997.

El texto literario no es amargo; nos atrapa, nos eleva la imaginación, nos enferma de amnesia hacia el televisor y nos brinda el dulce que nuestro conocimiento necesita. Sin embargo, “¿Por qué Grecia?” no es literatura, sino un extenso recorrido a la historia de su nacimiento… y de su vida.
La francesa Jacqueline de Romilly nacida en 1913 muestra en “¿Por qué Grecia?” la apertura del conocimiento del hombre y la obtención de una universalidad lograda por los primeros textos literarios escritos y por cierta retórica de aquel tiempo. Se compone de ocho capítulos, dos apéndices y una conclusión precedidos por un prefacio donde se dan a conocer las motivaciones de la escritora para escribir el libro.
En el libro presenta (de Romelly) una democracia nada parecida a la nuestra y el nacimiento de una filosofía que aún hoy se estudia. Desde el primer capítulo Jacqueline de Romelly nos dona fragmentos de epopeyas o de tragedias que va explicando en la medida en que trata de buscar respuesta a ¿por qué Grecia?, fragmentos que no son suficientes para comprender al ciento por ciento el mar de letras que escribió.
La escritora francesa inicia centrándose en Homero y en sus obras (epopeyas donde los dioses son solidarios (como en Píndaro), pero cuando castigan lo hacen de modo memorable), y asemeja a los héroes de estas obras con nosotros, porque al igual que nosotros ellos son mortales; el héroe tiene carácter humano. También expone que lo sobrenatural es de los dioses, pero siempre estará en primer lugar el hombre.
Al final de esta reseña sintetizaré cada capítulo del libro. Por el momento, quisiera tratar de exponerle en estas líneas  de qué trata el libro y ante todo advertirle que si usted no es amante de la historia ni de la epopeya, ni de la tragedia no pierda el tiempo ni siquiera leyendo esta reseña; hay miles de textos más interesantes.

La obtención de la universalidad, que comenté al principio y que destaco porque de Romilly escribe en  el libro universalidad las veces que encontramos escrita la palabra Dios en la Biblia, se logró gracias a que los héroes y las acciones de la tragedia o de la epopeya se convirtieron en los símbolos de las situaciones o en sentimientos esenciales al hombre, respectivamente (Romilly, 97:73).
Bueno, ahora la antigua democracia. En líneas arriba escribí que la democracia de ese tiempo no es nada parecida a la nuestra, y lo escribí porque de Romilly nos explica en el capítulo tres de “¿Por qué Grecia?”que toda la gente podía participar y no había discriminación por el estrato social cuando de opinar se trataba. Nos muestra que al hombre político lo llamaban orador, y aunque, como ya se dijo, toda la gente podía opinar y ser política, los pobres no lo hacían. Por lo visto, la cobardía del pobre no es moderna.
Aunque el libro lleva cierta secuencia, cada capítulo forma un pequeño libro. Por ejemplo, si usted quiere leer un análisis sobre odisea, lea el capítulo uno; si quiere saber el nacimiento de la historia lea el capítulo cinco (Heródoto y Tucídides  fueron los pioneros de la historia: Heródoto quiso salvar del olvido los acontecimientos pasados, y Tucídides, que considero, fue quien inspiró a de Romilly en la idea de hacer el libro aquí reseñado, trató de comprender no sólo el pasado, sino los encadenamientos universales que pueden reproducirse pág. 145); si usted está en un curso de tragedia lea el capítulo seis y siete; si usted es filósofo, lea el capítulo ocho. Después del capítulo seis, está el clímax de “¿Por qué Grecia?”: vemos el nacimiento de la tragedia y a sus pioneros, conocemos el papel del coro (una de las características de la tragedia) y leemos más fragmentos que no son suficientes para entender todo.

Jacqueline de Romilly nos enseña que la tragedia procura lo extremo del crimen y del sufrimiento, nos cuenta también que hubo que cribar muchos mitos que no llegaron a ser tragedias y destaca el debate como culpable de las buenas reflexiones que conciernen al hombre en la tragedia.
La tragedia del siglo IV era presentada en forma de teatro; mejor dicho, era el teatro griego. “¿Por qué Grecia?” nos invita a hacer la analogía (por lo menos eso noté) de ese teatro con el nuestro; 25 siglos sí se sienten.
Y después de pasar por las caminatas de Sócrates y su filosofía; después de pasar por El mito de la caverna y por la filosofía de su autor, y hasta por medicina, podemos entender una de las muchas tesis que de Romilly argumentó en su libro: “Sí hay relación entre filosofía y tragedia (o literatura); siempre está la tendencia a lo universal”.
  En la conclusión se habla de más arte, de más religión griega y de guerra. Jacqueline de Romilly se despide confesando que la divierte la moda de los jóvenes al preferir palabras de origen griego (eros, por ejemplo) y  dice que nos regala un ramillete de textos, esos mismos que nombré fragmentos en esta reseña y que insisto en que no fueron suficientes.
Para terminar, expondré, en pocas palabras, de qué trata cada capítulo:
El capítulo 1: Nos presenta la diferencia entre Ilíada, La Odisea y las obras escritas en la misma época. Nos muestra que lo sobrenatural se limita a los meros dioses y que hay alternancia en escena (en la epopeya) entre estos y los hombres. En este capítulo se inicia el largo recorrido del libro: Homero insiste en el carácter humano de los héroes, el mismo carácter que es necesario para llegar a la universalidad.

El capítulo 2: La autora se centra en Píndaro y muestra que tanto homero como él tienden a lo universal. Lo esencial de este capítulo es que el hombre ocupa el primer plano y que abre un tema que vuelve a tocar en el capítulo 6: La razón y el mito se unieron en la tragedia.
El capítulo 3: Jacqueline de Romilly nos da a conocer que la democracia no es de hoy, que nació en el siglo V y que la gente podía opinar en los debates sin necesidad de ser la más pudiente; el tribunal más importante en Atenas era el Heliea.
El capítulo 4: la escritora se centra en la argumentación de las tesis, en la retórica y destaca ante todo la reflexión que podía salir de un debate.
El capítulo 5: La autora hace una comparación entre los dos precursores de la historia: Heródoto y Tucídides. Los diferencia porque Heródoto relataba los hechos ocurridos, el encadenamiento de los hechos desde el pasado, Y Tucídides  trataba de comprender esos hechos y los encadenamientos universales que podían reproducirse (Romilly, 97: 145).
El capítulo 6: De Romilly hace un recorrido por el nacimiento de la tragedia y nos cuenta que de distintos mitos salieron estos relatos y que muchos de esos mitos no llegaron a ser tragedia porque no tenían el carácter humano o la tendencia universal.
El capítulo 7: Continúa como centro la tragedia, pero en este capítulo la autora habla especialmente del papel del coro, característica principal.
El capítulo 8: Relata aquí el nacimiento de la filosofía, las enseñanzas y andanzas de Sócrates y las ideas de Platón. Y logra encontrar la similitud entre tragedia y filosofía: Las dos tienden a lo universal.

3 comentarios:

  1. Gracias por este excelente y breve resumen ! Me sirvió muchísimo como introductorio!

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    1. Me agrada saber, VScotto, que esta reseña le fue útil. Gracias por comentar.

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