viernes, 16 de diciembre de 2011

El miedo de Francis Macomber (Análisis de La breve vida feliz de Francis Macomber)

El miedo de Francis Macomber
Inicio diciendo que La breve vida feliz de Francis Macomber es catalogada por García Márquez como un cuento consagratorio, uno de sus tres preferidos de Hemingway, el único largo. Gabriel García Márquez prefiere los cuentos no tan populares del autor, ni los muy largos. La breve vida feliz de Francis Macomber es la excepción.

La historia se desarrolla en África, un continente ajeno para el personaje. Lo ajeno va acompañado de una u otra forma por el miedo: el miedo nace junto a lo desconocido; esa es la razón por la cual se le teme a la muerte: la muerte es un enigma, no se sabe qué hay después. Macomber llega con su mujer, muy bella ante los ojos de quien la mire. Van a un safari. Robert Wilson es el guía, un hombre con cara rojiza de nacimiento. El miedo de Macomber viene desde su país, dentro de su mujer: al parecer ya le ha sido infiel.

Queda como un cobarde por huir de la cacería de un león. Sentía miedo del ambiente, de los disparos que diera. Su mujer se decepcionó de él. Le quitaba la mano cuando él intentaba cogérsela. Ella veía con ojos de fanática a Wilson, el que sí pudo acabar con el león, el guía con años de experiencia. Lo besó, y una noche salió de la cama de Macomber hacia la cama de Wilson. Su marido se dio cuenta, le reclamó, y empezó a odiar Wilson. A veces daba la impresión de que preparaba algo en su contra. El miedo de Macomber se deshizo por la furia, por los celos. Se enfrentó a los búfalos, su puntería ayudó mucho. El miedo se diluyó después del engaño: debía demostrarle a su mujer que él no era ningún cobarde. Y disparó a los búfalos. Wilson le dijo que solo lo había ayudado un poco, que gracias a sus disparos (los de Macomber) habían matado a los búfalos. Su mujer lo miraba con orgullo, con perdón.

Pero había quedado un búfalo herido. Esa experiencia ya la habían vivido con el león. Un animal de esos cuando está furioso es mucho más peligroso. Por eso Macomber había huido, pero esta vez no podía hacerlo. Era su orgullo, era su mujer, era la humillación que vendría. Se fueron a buscar el búfalo herido, y lo encontraron. Ya sabían que no podían dispararle en la cabeza, pues los cuernos lo protegerían. El disparo debía ir a la nariz o al pecho. Dispararon, mientras el búfalo se acercaba, la mujer de Macomber decidió disparar con el fusil que había dejado en el carro, tenía miedo de que el búfalo le hiciera daño a su marido, y disparó, pero el tiro llegó a Macomber, quien murió al instante. De seguro había hablado con Wilson, y habían preparado algo. Pero se arrepintió cuando se dio cuenta de que no era tan cobarde como lo suponía. En realidad lo mató sin un plan: por una mala coincidencia del destino: coincidencia que también fue Miedo.

3 comentarios:

  1. Yo creo que, como sugiere Wilson al final, ella se da cuenta de que Macomber ya ha perdodo el miedo, y que la va a abandonar. Por eso lo mata

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  2. Pienso que habla del temor vivir, a lo desconocido, y de que muchos hombres somos niños durante toda la vida y jamas enfrentamos los temores que tenemos, a pelear, a estar solos, a ir contra lo que creen otros. Y su mujer lo asesino porque se dio cuenta que el cambio e iba a dejarla. Muy buen cuento de Hemingway.

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  3. Pienso que habla del temor vivir, a lo desconocido, y de que muchos hombres somos niños durante toda la vida y jamas enfrentamos los temores que tenemos, a pelear, a estar solos, a ir contra lo que creen otros. Y su mujer lo asesino porque se dio cuenta que el cambio e iba a dejarla. Muy buen cuento de Hemingway.

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