lunes, 26 de diciembre de 2011

Los orígenes de los pitufos

Tras los orígenes de los pitufos

El comienzo de una pitufibúsqueda literaria y lingüística

Por Jhon Monsalve

Para hablar de Los Pitufos hay que empezar por Patufet. Yo sé que muchos de ustedes jamás habían oído ese nombre; tranquilos, no es ningún personaje nuevo que aparecerá en la próxima película y que al fin se comerá a los petits tulins, es simplemente el pequeño personaje  que prestó su nombre a los Pitufos para hacerlos reconocidos en España y en América. Confieso: Yo nunca, hasta hace poco, había visto por lo menos un capítulo de los duendecillos azules, pero el hecho de que, de una u otra forma, devengan de una obra literaria los hace interesantes para mí. Porque aunque no lo crean, los pitufos se llaman así gracias a la semejanza encontrada por el traductor español con un cuento catalán, Patufet, también famoso.
Patufet es él:



Un niño tan pequeño que debía cantar a toda hora, como una especie de aviso, para que la gente no lo pisara. Al español se tradujo su nombre como Garbancito. Con la siguiente de sus canciones se podría resumir el cuento:

“¡Pachín, pachán, pachón,

Mucho cuidado con lo que hacéis!
¡Pachín, pachán, pachón,
a Garbancito no piséis!”

Pero, ¿quién fue el traductor? Miguel Agustí fue el primero que, en 1969, publicó, en su revista, la historieta de los pitufos bajo ese nombre, basándose en el niño Patufet. Fonética y gráficamente los nombres se parecen, y el tamaño de los personajes concuerda perfectamente.

¿Pero así también se llaman en su lengua original? Los pitufos fueron creados por Peyo cerca de 1958, en Bélgica. En ese país hablan francés. Si se hiciera una asimilación, en francés los dibujitos azules debieron llamarse Les Pitufes ou Les Pituphes. Pero no. En francés se llaman Les Schtroumpfs. Ya explicaré por qué.

Como bien se ve, la palabra es de cualquier idioma menos del francés. Generalmente, en el francés hay más vocales que consonantes. Esa palabra nace de una forma extraña. Todos en algún momento de la vida hemos tenido la necesidad de llamar una cosa, cuyo nombre no recordamos, de la forma más general (y a veces, más rara) posible. Muchas veces olvidamos palabras que denominan un objeto, y al objeto lo volvemos una cosa o un bicho, o una vaina, o lo que sea, que en ese momento pueda remplazar a lo que hemos olvidado. Pues de esta manera, nació el nombre de los Pitufos en francés: Les Schtroumpfs.

En 1957 Peyo, el creador de Los pitufos, comía junto a Franquin, uno de sus colegas, famoso por la creación de historietas como Spirou et Fantasio o Gastón. Hablaban de sus últimas creaciones, y en un momento, Peyo pidió a su colega que le alcanzara el salero (Salière), pero olvidó la palabra, y dijo: "veux-tu me passer la… heu… le …heu le schtroumpf ?", que significa: Podrías pasarme el… el… el… Schcalcetín? Claro está que Troumpf es calcetín no en francés sino en alemán. Seis meses después, hizo uso de la palabra  inventada de aquella vez para nombrar a los duendes azules de su nuevo proyecto.

De la misma manera que en español se adaptó el nombre a un contexto lógico, en otros idiomas pasó lo mismo. Pongo a continuación el nombre de Los Pitufos en 12 lenguas distintas, y dejo para los curiosos la consulta del origen de tales adaptaciones:

Africano: SMURFIE
Alemán : SCHLUMPFE
Inglés : SMURF
Brasileño : STRUNF
Catalán : BARRUFET
Coreano : SMURFIE
Chino : LAN-SHIN-LING
Danés : SMÏLF
Español : PITUFO
Finlandés : SMURFII
Francés : SCHTROUMPF
Griego : STRUMPF

De esta manera, damos fin a nuestra búsqueda (muy rápida, obvio es) del origen literario y lingüístico de los pitufos. Pero antes de terminar, debo especificar algo más: ¿cómo habrá sido de acogida la innovación de las palabras inventadas en lenguaje pitufo? Pues a mí no me pasa. Nunca pitufeo como mi sobrina, que, en este momento, me dice que por qué no dejo el pituficomputador y me voy con ella a comerme una pitufiempanada con pitufiají, en compañía de nuestra pitufifamilia.


2 comentarios:

  1. Muy buena su apreciación literaria y lingüística.

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