viernes, 30 de octubre de 2020

Reseña del libro "Estigma", de Erving Goffman

 

RESEÑA DEL LIBRO ESTIGMA, DE ERVING GOFFMAN

Jhon Monsalve 


Imagen tomada de: https://www.amorrortueditores.com/Papel/9789505181995/Estigma
 

Goffman, E. (2012 [1963]). Estigma: la identidad deteriorada. Buenos Aires: Amorrortu

1. CONTEXTO DE LA OBRA

Para comprender las propuestas de Erving Goffman en Estigma (1963), es necesario ubicar al autor, en al menos, dos contextos: el científico y el social. Goffman es sociólogo. Se interesa por las relaciones de los humanos en el transcurrir de la vida cotidiana y, a su vez, por el comportamiento social de los enfermos mentales. Tales intereses nacen de su aproximación hacia los sociólogos clásicos, tales como Durkheim, Weber y Parsons, así como de los teóricos del interaccionismo simbólico, del renacer de la fenomenología y del estructuralismo. A pesar de tener una influencia general de estos antecesores, es fácil ubicarlo, sobre todo y respetando las distancias, dentro del interaccionismo simbólico[1].

Por otra parte, la obra surge en un contexto en donde las diferencias y las desigualdades sociales se ofrecen a flor de piel. Dentro y fuera de los límites de Estados Unidos, se pueden referenciar ciertos sucesos de estigmatización, que hacen de la obra goffmaniana un libro pertinente en pro de las necesidades sociales del momento. Verbigracia, Luther King, quien defiende los derechos de las negritudes, propone marchas y aviva a su gente para la dignificación racial. En Alemania, se construye el Muro de Berlín, dos años antes de la publicación del libro. Y nuevamente en Norteamérica resurge el Movimiento Feminista, en plena crisis de los sesenta[2]. Estas son sin, duda, las acciones iniciales, desde la academia, para la comprensión de la diversidad y de las propuestas favorables para las minorías.

 2. BREVE BIOGRAFÍA DEL AUTOR[3]

Erving Goffman, aunque nace en Canadá en 1922 y muere en Estados Unidos sesenta años después, es descendiente judío y, por tanto, pasa su vida en la experimentación directa de ser el “otro”. Este dato llama profundamente la atención, debido a que, coincidentemente, el libro Estigma es, en esencia, un acto de ubicarse en el lugar del otro, del divergente y de las acciones del desviado social, tal como se aborda a lo largo de esta reseña.

Goffman se casa con una señorita de familia prestante en Boston y, paradójicamente, con los años, esta mujer se suicida por motivos mentales, que son estudiados en diversas clínicas por parte del sociólogo. Sus investigaciones se reconocen en Estados Unidos y en Europa entre los años sesenta y los ochenta y adoptan un toque revolucionario dentro de los límites de la academia: es un defensor de la antipsiquiatría y de los métodos usados para medicar y calmar a los pacientes.

Entre las obras más significativas, se encuentra Asylums, estudio primario en sociología en torno a las discapacidades mentales (de aquí surge la paradoja con la muerte de su esposa); Encounters: Two Studies in the Sociology of Interaction, libro de influencias directas del interaccionismo simbólico; The Presentation of Self in Everyday Life, uno de los estudios sociológicos más reconocidos, dentro del cual se mantiene el enfoque cualitativo y el método observacional de investigación característico de su tesis doctoral; y, entre otras obras, aparece Stigma, en 1963, texto fundamental para el estudio de la integración e interacción social de los sujetos normales y los estigmatizados.

 3. ESTRUCTURA DEL TEXTO

Estigma: la identidad deteriorada, se estructura en cinco capítulos, antecedidos por un prólogo en el que Goffman explica la metodología de análisis de las situaciones de sujetos estigmatizados. Dice basarse en otros estudios de orden sociológico y clínico, a partir de los cuales compila discursos de sujetos estigmatizados. A lo largo de cada capítulo (aunque esta característica disminuye notablemente en los dos últimos), el autor presenta su perspectiva teórica fundamentada en citas textuales de sujetos estigmatizados. Cada apartado, se divide, a su vez, en subtítulos que anteceden la conceptualización teórica esencial de sus propuestas, tal como se evidencia en las ideas primarias y secundarias del siguiente punto.


 4. TESIS PRINCIPALES Y SECUNDARIAS

Con el ánimo de exponer críticamente las tesis de cada capítulo, se opta por presentar, en negrilla y cursiva, la idea principal, y por desarrollar, paso seguido y en letra estándar, las secundarias. Así las cosas, aparece primero, y a modo de cabezote, la tesis fundamental y, después, las ideas complementarias. 

Tesis principal del capítulo I, “Estigma e identidad social”: La carrera moral, entendida como el proceso de adaptación social por parte de los estigmatizados, es el fundamento de los estudios sobre el estigma, pues en tal proceso suceden las relaciones sociales que interesan al sociólogo: entre los normales y los estigmatizados y entre los sabios y los iguales.

Goffman presenta, desde un principio, una definición de estigma relacionada directamente con la conexión entre atributo (o cualidad de ser de cierta manera) y estereotipo (consenso social sobre un aspecto de la identidad). En tal conexión existe una función de desacreditación que desfavorece al sujeto estigmatizado. Por otra parte, el autor plantea, siguiendo este concepto, tres tipos de estigmas: físico, relacionado con las cualidades externas y observables del sujeto; defectos de carácter, entendidos como las acciones no avaladas socialmente: el desempleo, el alcohol, el homosexualismo, etc.; y los estigmas tribales, que se heredan de una generación a otra (aquí cabe la raza, la nación, etc.). El autor centra la atención, sobre todo y a lo largo de sus argumentos, en los dos primeros. 

Desde el primer capítulo, el autor deja en claro uno de los fundamentos de los estudios posteriores que favorecerían las propuestas de igualdad social sin discriminación: las relaciones entre los sujetos que poseen algún estigma y los sujetos llamados “normales”. Es cuestionable, desde las teorías actuales, la denominación de normal, pues, por carga semántica opuesta, configura a los estigmatizados como anormales. No obstante, el término es solo un concepto para dar cuenta de las distancias sociales que existen entre aquellos que viven una vida normal y otros que sufren los desagravios de la sanción social[4].

Lo que queda claro, sin duda, es que, entre la normalidad y la estigmatización, existen otras categorías que surgen de la proxemia entre los estigmatizados y entre estos y los normales: por una parte, aparecen los iguales, categoría en la que se incluyen todos los sujetos considerados estigmatizados, y, por otro lado, aparecen los sabios, aquellos normales que, incluidos y aceptados dentro del grupo de los estigmatizados, saben comprenderlos y pueden orientarlos. En los diversos ejemplos que presenta el autor, se evidencia, verbigracia, el apoyo de enfermeras hacia sus pacientes estigmatizados, caso en el cual una persona normal guía y protege a los estigmatizados. En otras palabras y haciendo alusión a terminología del tercer capítulo, un sujeto del exogrupo de estigmatizados es bienvenido, en función de sabio, al endogrupo, con el fin de aportar, proteger y defender las formas de vida de los “anormales”.

A esta necesidad social de que el estigmatizado se incluya dentro del grupo de los normales, se le denomina “carrera moral”, término clave, no solo para el primer capítulo, sino, en general, para el desarrollo metodológico de lo propuesto por Goffman: lo que interesa a la sociología son las estrategias, con sus características, ventajas y limitantes, que planteen los sujetos normales para aceptar a los estigmatizados, así como las estrategias de estos últimos para inmiscuirse en las aceptaciones de los normales. 

 

Tesis principal del capítulo II, “Control de información e identidad personal”: El sujeto estigmatizado encubre o enmascara su identidad con fines estratégicos, dentro de las relaciones sociales que establece, lo cual da pie a que se configure una biografía propia y se construya otra por parte de los sujetos que lo rodean.  

Uno de los conceptos fundamentales desarrollados durante el segundo capítulo es, sin duda, el de identidad personal. Para Goffman, este término se comprende solo si existen dos características: 1) Marcas positivas, es decir, cualidades propias de la identidad física del individuo que lo diferencian de los demás y 2) combinación de los ítems de la historia vital, entendida como la amalgama biográfica, de carácter y de experiencia, que identifica al sujeto de los demás a lo largo de su existencia.

Con estos dos factores característicos de la identidad personal, el autor explica la importancia de la biografía en el estigmatizado y de los otros como biógrafos. Antes de mostrar tales diferencias, es indispensable comprender que, tras fines estratégicos, el sujeto estigmatizado encubre parte de la identidad que lo acompleja, hasta el punto que él mismo crea para los demás una imagen que lo favorece dentro de los contextos diversos de sociabilidad. La biografía que el sujeto “anormal” puede construir ante los demás suele ser estratégica y, por ende, dinámica.

El reconocimiento de la audiencia permite al sujeto estigmatizado actuar de una u otra forma, dependiendo de los lazos de proxemia que instaure con los diversos grupos. Ante la familia, es más fácil llevar la carga del estigma que ante desconocidos, o viceversa, si las circunstancias biográficas de ese sujeto así lo requieren. Es aquí cuando la identidad personal se integra con el fundamento de la identidad del sujeto en sociedad, hasta el punto de configurarse la categoría de identidad social, cuando el sujeto estigmatizado asume roles diferentes y de forma pertinente frente a los demás.

Es evidente que el autor se propone la comprensión social de las relaciones instauradas por sujetos estigmatizados y normales. Dentro de tal fin, da lugar no solo a la biografía, construida por los estigmatizados, sino también ofrece el análisis de la biografía que crean los otros sobre el sujeto “anormal”. Dentro de esta composición biográfica, Goffman propone dos tipos de reconocimientos que permiten la identificación parcial o total del individuo estigmatizado. En primer lugar, el reconocimiento cognoscitivo, entendido como aquel en que el biógrafo conoce de forma superficial al sujeto; y en segunda instancia, el reconocimiento social, comprendido como aquel conocimiento amplio de un sujeto sobre algún estigmatizado. Las versiones biográficas pueden variar en dependencia del tipo de reconocimiento del sujeto social frente al “anormal”.

Uno de los factores más enfatizados por el autor es la cualidad de encubrimiento por parte de los sujetos estigmatizados. Se comprende la razón: una biografía que surja de los otros es más o menos completa, según el nivel de encubrimiento del “anormal”. El autor considera que, siendo una de las características más notables de los estigmatizados, el encubrimiento forma parte de la conceptualización del proceso de control de identidad. Para ello, propone cinco tipos de este actuar: 1) Se ocultan o borran los signos, tales como nombres, que han sido parte del estigma. Aquí se comprende la razón por la cual muchos delincuentes se cambian el nombre o proponen un alias para sus fechorías. 2) Los sujetos disminuyen el estigma, de tal forma que haga parecer frente a los otros que su dificultad es mucho menor de lo que es en realidad. Por ejemplo, los sordos pueden similar ser distraídos o deprimidos, para pasar, ante los demás, como tales y no como carentes de oído. 3) La tercera estrategia de encubrimiento consiste en dividir sus acciones en dos grandes grupos: uno de los que saben y otros de los que no saben sobre el estigma. La idea del sujeto es hallar confianza y apoyo en los que sí saben, es decir, en parte de los sabios. 4) Los estigmatizados optan los distanciarse para evitar las relaciones interpersonales que los delatan y 5) tal vez, la más oportuna y que se logra con el transcurrir de la carrera moral: la capacidad de renunciar a todo tipo de encubrimiento y ser libre ante los demás.

El capítulo termina no sin antes presentar una precisión con el concepto de enmascaramiento, entendido como la estrategia del estigmatizado para incluirse en sociedad. Mientras que en el encubrimiento el “anormal” oculta sus cualidades poco favorables, en el enmascaramiento las disfraza o adapta para inmiscuirse dentro de los demás grupos sociales. Por ejemplo, un sordo puede practicar el volumen adecuado de la voz para actuar pertinentemente frente a los demás sujetos. Enmascarase es, por tanto, incluirse de la manera más “normal” posible a la sociedad.

 

Tesis principal del capítulo III, “Alienación grupal e identidad del yo”: El sujeto estigmatizado se encuentra en medio de una ambivalencia identitaria cuando siente vergüenza por los demás sujetos de su endogrupo al adoptar una mirada normal del estigma, pero, a su vez, se siente avergonzado con los suyos por experimentar tales sentimientos. Por tanto, el sujeto estigmatizado se aliena de su propio grupo buscando eliminar su diferencia con los normales; y, en el mismo sentido, los sujetos del exogrupo buscan la normificación, es decir, las formas para que el estigmatizado se sienta en confianza y tranquilo con el estigma.

Para Goffman, surge una ambivalencia en el estigmatizado cuando desea alienarse de su endogrupo para parecerse y encasillarse dentro de los normales. Las consecuencias que acarrea tal actitud conllevan una ambivalencia que consiste en el sentimiento de vergüenza del estigmatizado por pertenecer al grupo, así como la pena por avergonzarse de ellos. Entre las cualidades del sujeto estigmatizado, como se ha antecedido previamente, está el deseo por incluirse estratégicamente dentro de los normales; sin embargo, tal propósito trae consigo una ambivalencia: querer y no querer pertenecer al endogrupo.

En la misma línea, el autor describe la incomodidad del sujeto normal cuando establece relaciones con el estigmatizado. El deseo de normificación, es decir, la inclusión al grupo de los normales de aquel que sufre un estigma, es un proceso incómodo para el sujeto normal. Por tanto, Goffman propone ciertos párrafos orientados a la necesidad de apertura social por parte del estigmatizado, verbigracia: “Se considera que, si realmente se encuentra cómodo con su diferencia, esa aceptación tendrá un efecto inmediato sobre los normales, pues los ayudará a sentirse más tranquilos en situaciones sociales compartidas” (p. 151).  

Las actitudes sugeridas por el autor tienden a evitar lo que él mismo considera “alineación exogrupal”. Es común que los sujetos sociales se incomoden frente a la visión de un estigmatizado y, por tanto, desde el exogrupo, también termina siendo alienado. Aquel que sufre el estigma se aliena del endogrupo, pero, en el proceso de incluirse entre los normales, termina alienado por la incomodidad que, según el autor, genera en los demás seres sociales. Ante dicho panorama, es más que comprensible que Goffman opte por realizar, en un importante apartado del capítulo, cierto número de sugerencias para que las relaciones sociales entre normales y estigmatizados se desarrollen con mayor éxito.

Además de la aceptación que el estigmatizado debe sentir a sí mismo, Goffman propone las siguientes recomendaciones para evitar una segunda alienación del estigmatizado, esta vez por parte del exogrupo: En primer lugar, cuando se trata de un estigma físico, se recomienda que el estigmatizado procure mostrarse el mayor tiempo posible, antes de entablar una comunicación con los normales; así las cosas, estos últimos se acostumbran a la imperfección corporal y el impacto es menor. En segunda instancia, el autor sugiere a los estigmatizados que reciban gratamente las ayudas o apoyos que son ofrecidos por los normales, lo cual invita a crear lazos de confianza durante el proceso de normificación. Por último, es importante, según recomendaciones del autor, que el estigmatizado se crea más aceptado de lo que es, para que genere efectos mayores de confianza entre los normales: “En otras palabras, se le recomienda que corresponda naturalmente aceptándose a sí mismo y a nosotros, actitud que no fuimos los primeros en brindarle” (p. 154).

Desde una mirada actual del problema, bien puede considerarse que la responsabilidad de que los estigmatizados sean o no aceptados en sociedad recae directamente en ellos. En parte, según los argumentos de Goffman, es así. Sin embargo, se comprende también que, en los años sesenta y en el contexto del autor (se recuerda la lucha por la igualdad de las negritudes), interesan las posibilidades de inclusión de los sujetos estigmatizados. Un camino que propone Goffman es el del autorreconocimiento del estigma, para enfrentarse a los complejos de la sociedad. No obstante, el sujeto normal también tiene responsabilidades. Cabe aclarar que, a lo largo de todo el libro, configura un peso importante en el hacer del sujeto normal para la inclusión oportuna del estigmatizado. De este modo, quedan implícitas las recomendaciones para los normales con respecto al trato con los estigmatizados, las cuales se pueden resumir así: es posible y necesario, dentro de una mirada sociológica, normificar a los que sufren de un estigma.

 

Tesis principal del capítulo IV, “El yo y el otro”: La desviación normal es la base para la integración entre la identidad del yo estigmatizado y la identidad del otro normal. Llega el momento en que el estigmatizado puede actuar como el normal y, en ese caso, se borran las distancias entre el uno y el otro. Pasa lo mismo con los normales que juegan a ser estigmatizados. El desviado puede ser normal y este último puede ser desviado.

Goffman desarrolla los argumentos del cuarto capítulo (muy breve, en comparación con los anteriores) en función de la construcción identitaria del yo con respecto al otro. Da lugar a analizar la complejidad de adaptación de un sujeto normal que, tras un accidente, puede incluirse dentro de los grupos estigmatizados. Para el autor, no es compleja la confusión identitaria del sujeto en esta tentativa circunstancia, sino la preocupación de este por saber adaptarse a un contexto y a unas formas de vida desconocidas.

Tras la necesidad de ser aceptado, quien sufre el estigma debe desviarse de sus hábitos para adaptarse a otros (ya sea que haya recién adquirido la cualidad negativa o ya sea que la posea desde hace tiempo). Goffman denomina a esta acción “Desviación normal”, la cual surge siempre que el sujeto estigmatizado logra llegar a la meta de su carrera moral. Lo interesante, y siguiendo nuevamente los rasgos de la metodología comparativa utilizada, es que el autor plantea otra manera de dicha desviación: el sujeto normal puede desviarse cuando representa, por una u otra razón, el rol de estigmatizado.

 Desde la postura crítica del que reseña esta obra, la comparación parece ser algo forzada, pero comprensible dentro de ciertos momentos o situaciones en que los normales se mofan o juegan a actualizar el rol de un estigmatizado. Al respecto, el autor asegura que existen circunstancias en que el normal remeda al estigmatizado y que, incluso, sucede lo mismo a la inversa: el estigmatizado juega, en privado, a simular al normal. De esta forma: “(…) el individuo es capaz de representar ambas partes del drama normal-desviado” (p. 166).

Tras estos argumentos, el autor concluye un aspecto teórico que puede ser considerado de los más importantes de la obra: el estigmatizado y el normal no son personas, sino perspectivas, que se intercambian en relaciones sociales para construir identidades humanas.

 

Tesis principal del capítulo V, “Las divergencias y la desviación”: Un sujeto divergente es aquel que no se adhiere a las normas de un grupo, a pesar de ser consciente de que su colectividad lo puede marginar. Tal rechazo lo lleva a ser considerado un sujeto estigmatizado, en otras palabras, un divergente social, que termina haciendo parte de una comunidad igualmente divergente.

El último capítulo, que es el más breve, plantea una distinción importante entre desviación y divergencia. Goffman aborda en el cuarto apartado del libro, tal como se describe anteriormente, la definición de desviación normal, entendida como el juego de roles de los sujetos (estigmatizados y normales) para parecerse a los de su exogrupo. En el caso de los que sufren el estigma, tal desviación suele ser estratégica con el fin de incluirse dentro del grupo de los normales. La divergencia, por su parte, hace alusión a los sujetos que no se identifican con las normas de su endogrupo.

Goffman desarrolla dos tipos de divergencia: la endogrupal y la social. La primera consiste en la actitud de un sujeto estigmatizado que reniega de su grupo y, sin sentir vergüenza por sus iguales, desea pertenecer a los normales o a otros grupos (sea cual sea el caso). El autor no habla, justamente, en tales términos, pero su disertación en torno a cómo la identidad endogrupal no es reconocida por individuos que desertan de su colectividad inmediata hace suponer o permite inferir dos cosas: 1) la relación directa con los sujetos estigmatizados que no se reconocen en su endogrupo y 2) la estigmatización que sufren aquellos que, sin tener cualidades negativas notorias, son estigmatizados por renunciar a ciertos endogrupos.

La divergencia social es más abarcadora, pues se plantea la posibilidad de renegar las cualidades culturales y sociales en las cuales se nace y con las cuales el sujeto no se siente a gusto. En este tipo de divergencia caben los seres sociales que reniegan de su familia, de su religión, de su sistema político, y quienes, luego de renunciar a tales normas, son considerados dignos de estigmatización por los demás.

Habría hecho falta una conclusión general por parte de Goffman. Se entiende que cada capítulo es un todo en sí mismo, pero la complejidad de las propuestas merecía una mirada holística y breve de lo desarrollado a lo largo de las 180 páginas. Con motivo de suplir medianamente esta carencia, a continuación, se plantean unas conclusiones que pueden ser limitadas, pero, por lo menos, presentan una síntesis analítica de lo extensamente desarrollado por el sociólogo.

 5. CONCLUSIONES

Sin duda alguna, la obra de Goffman es una antesala a las relaciones de igualdad propuestas desde las teorías actuales de las ciencias sociales. El autor reconoce la importancia de los intercambios comunicativos entre estigmatizados y normales; por tal razón, plantea el estudio de la configuración indentitaria personal a raíz de las relaciones con los pertenecientes al exogrupo.  Desde el primer capítulo, entreteje la tela de sus argumentos con el hilo de las historias reales tomadas de periódicos y revistas de la época. La carrera moral, definida en las primeras páginas, se conecta de forma pertinente con los juegos de roles adoptados por los sujetos en el proceso de desviación normal. Las sugerencias que propone para los estigmatizados, con el fin de que sean incluidos en los grupos de los normales, se relacionan, así mismo, con la carrera moral, consistente en la optimización de las relaciones sociales entre las perspectivas (como culmina definiendo al estigmatizado y al normal). En últimas, se evidencia a lo largo de los capítulos una necesidad de inclusión social, que trasciende el fundamental análisis de las relaciones entre estigmatizados y normales.

 6. COMENTARIOS Y CRÍTICA

Por último, pueden plantearse ciertas críticas relacionadas, por una parte, con la terminología, y por otra, con las generalizaciones del último capítulo. El concepto de “normal” podría ser valorado negativamente por la asignación contraria al estigmatizado de ese mismo adjetivo: “anormal”. Aunque puede decirse que este juicio negativo se ofrece a la luz de las teorías actuales, cabe recordar que, en Lingüística, Coseriu (1952) ya había propuesto el concepto “normal” para hacer alusión a las formas diversas como se comunican comunidades lingüísticas (los dialectos, en este caso, eran considerados normales, en función de su hacer lingüístico dentro comunidades que así lo consideraban).

En cuanto a las generalidades del último capítulo, se insiste en la poca relación que ofrece el autor con respecto al tema que desarrolla: el estigma. Se habla de desviación y de divergencia endogrupal y social, pero no existe, de forma explícita, una conexión con los grupos de estigmatizados y de su relación con los “normales”.

Sin embargo, no cabe duda de que el propósito sociológico de Estigma es claro y pertinente: analizar las relaciones entre estigmatizados y normales, con el fin de comprender las características de las interacciones sociales que suceden entre ellos. Como se ha insisto en el transcurso de la reseña, Goffman plantea las bases de lo que serían las propuestas libertarias relacionadas con las igualdades. Además, el trabajo expuesto en el libro es apropiado para el contexto de los años sesenta en Estados Unidos, década de constantes recriminaciones de orden social.

 

7.      BIBLIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA

Coseriu, E. (1973 [1952]): “Sistema, norma y habla” en Teoría del lenguaje y lingüística general. Madrid: Gredos (3ª edición revisada y corregida), 11-113.

Funes, M. J. (2018). Erving Goffman, su perfil y su obra. Tendencias Sociales. Revista de Sociología, (2), 5-22

Maneiro, B. L. (2003). En el aniversario de Erving Goffman (1922-1982). Reis, 47-61.

Tirado Mejía, Á. (2014). Los años sesenta: una revolución en la cultura. Penguin Random House Grupo Editorial SAS, Bogotá, Colombia.

Urteaga, E. (2010). Erving Goffman: vida y genealogía intelectual. Isegoría, (42), 149-164.



[1] Para comprender las influencias directas de este enfoque teórico-metodológico, se recomienda el artículo: Urteaga, E. (2010). Erving Goffman: vida y genealogía intelectual. Isegoría, (42), 149-164.

[2] Se sugiere como lectura complementaria el siguiente libro: Tirado Mejía, Á. (2014). Los años sesenta: una revolución en la cultura. Penguin Random House Grupo Editorial SAS, Bogotá, Colombia. Aunque el libro no aborda de forma exclusiva las diferencias o desigualdades sociales, presenta, en parte, un panorama global sobre estos movimientos sociales igualitarios en los años sesenta.

[3] Por cuestiones de espacio, se opta en esta reseña por acudir solo a los datos pertinentes del autor con respecto a su obra Estigma. Para los interesados en ampliar la información biográfica de Erving Goffman, se sugiere la lectura (amena, por cierto) de los siguientes estudios:  Funes, M. J. (2018). Erving Goffman, su perfil y su obra. Tendencias Sociales. Revista de Sociología, (2), 5-22 y Maneiro, B. L. (2003). En el aniversario de Erving Goffman (1922-1982). Reis, 47-61.

[4] En los comentarios finales de esta reseña, se halla una postura crítica al respecto, basada en la conceptualización propuesta por Eugenio Coseriu en 1952 sobre “Norma lingüística”.

jueves, 30 de abril de 2020

¿Qué es y cómo hacer una ecuación de búsqueda?


¿Qué es y cómo hacer una ecuación de búsqueda?
Jhon Monsalve
La ecuación de búsqueda - Obtención de información [Investigación ...

Aquí, de manera sintética, dejo unas orientaciones sobre cómo hacer una ecuación de búsqueda para que, con más seguridad, realicen sus ejercicios de investigación.

¿Qué es una ecuación de búsqueda? 

Es una fórmula para hallar información precisa por motores de búsqueda para investigaciones en cualquier área. En este caso, me centraré de manera específica en el motor Scopus, plataforma en la que se hallan resúmenes de artículos publicados en revista de alto impacto en el mundo académico y muy sugerida por los profesores en todas las universidades. Esta plataforma permite una búsqueda completa por medio del idioma inglés (en español, la información es más reducida); los ejemplos que daré a continuación serán en nuestra lengua materna, para facilitar la explicación y la comprensión. 

¿Qué compone una ecuación de búsqueda?

La ecuación puede estar compuesta por:

Paréntesis: a modo de ecuación matemática, los paréntesis encierran información dentro de otra información. Por ejemplo, si gusta consultar un tema sobre transporte público, puede iniciar así: ((Transporte OR taxis OR busetas) AND (público OR ciudad)). Si notamos, hay dos paréntesis al inicio, porque uno abre la información general (toda la fórmula) y el otro abre la particular (solo las relaciones entre los transportes). Por lo mismo se explican los paréntesis al final. 

Comillas (“ ”): Se usan para buscar grupos de palabras de manera casi exacta; por tanto, se recomienda mejor el uso de corchetes.

Corchetes ([ ]): Buscan palabras exactas; incluso en grupo: [Ciencia aplicada].

Asterisco (*): Remplazan raíces o sufijos de palabras; así: Compu* buscará todas las palabras que inician por Compu*: computarizado, computador, computadora, etc. 

Signo de interrogación (?): En caso de que sea femenino o masculino, se escribe "niñ?" y "Wom?n" (para cuando lo hagan en inglés).  

¿Cómo enlazo las palabras o las frases de búsqueda?

Hay cinco maneras para enlazar las palabras o las frases: 

AND: Agrega información a la consulta; por ejemplo: (Azul AND amarillo). Esto permite que el buscador se centre tanto en un color como en el otro a la misma vez. 

OR: El buscador se centra tanto en uno como en el otro, pero no a la misma vez: (Azul OR amarillo) indica que en la búsqueda se encontrará todo lo referente a lo azul y todo lo referente a lo amarillo. No necesariamente van a estar juntos. 

AND NOT: Se excluye un término que podría ir asociado semánticamente; por ejemplo, (Azul OR amarillo AND NOT verde). La búsqueda se centrará en el azul o en el amarillo, pero nunca en el verde

W/ y PRE/: Indican que las palabras pueden ser encontradas en una extensión hasta de 255 vocablos, según se especifique. Por ejemplo, (Azul W/10 amarillo) quiere decir que la palabra amarillo se buscará en el texto en una longitud no superior a 10 palabras de azul. De todas las letras que enlazan estas son las menos frecuentes. 

Con estos elementos, pueden crear su ecuación de búsqueda básica. Scopus le permitirá limitar más la ecuación, seleccionando el área de conocimiento, el año, la universidad, etc. 

Espero haber aclarado sus dudas. Si se presenta alguna adicional, escriban sus comentarios; me demoro días en responder, pero trataré de solucionarlas todas. 




lunes, 6 de abril de 2020

Reseña del libro "El salvaje metropolitano", de Rosana Guber

Reseña del libro El salvaje metropolitano, de Rosana Guber
Jhon Monsalve


Guber, R. (2005). El salvaje metropolitano. Buenos Aires: Editorial Paidós.

1.Contexto de la obra
El libro de Rosana Guber es publicado en 1991, luego de que la academia argentina retomara su protagonismo tras la caída de la dictadura comandada por el Proceso de Reorganización Nacional (PRN). La antropología, durante los años de este gobierno, prácticamente se difumina. La atención del país se centra en procesos políticos complejos, que impiden la inversión económica en las Ciencias Sociales de Argentina. Las energías y los muertos puestos en la Guerra de las Malvinas, a principios de los años 80, ejemplifican los intereses del gobierno de turno en cualquier proceso, menos en el de la inversión económica y social en las Ciencias Humanas.
En 1983 el PRN entrega el poder, e inicia, para Argentina, un proceso de reconstrucción del aspecto social, donde cabe, por supuesto, la ciencia. Una de las disciplinas más fuertes en este devenir es la Antropología, cuya escuela se consolida en el país latinoamericano durante los años 60 gracias, especialmente, a quien hace el prólogo del libro de Guber: la doctora Esther Hermitte, quien corrobora, como sigue, las consecuencias que produce la dictadura argentina de los 70 en las Ciencias Sociales: “Esa situación [la referida al deterioro de la Antropología] se habría de reforzar notablemente a partir de 1976. Los investigadores que continuaron trabajando, con poquísimas excepciones, lo hicieron sin apoyo institucional y sin recursos económicos del medio académico nacional” (p. 8).

2.Breve biografía de la autora
Rosana Guber nace en 1957 en Argentina, momento justo en el que Esther Hermitte expande los estudios etnográficos en el país. Con los años, la autora de El salvaje metropolitano crea relaciones científicas con Hermitte, lo cual conlleva un reconocimiento académico en las universidades argentinas, desde finales de los años 80 hasta el momento. Rosana Guber estudia Ciencias Antropológicas en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y se forma como magíster en Ciencias Sociales en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). En los años 90 se doctora en Antropología Social de la Universidad Johns Hopkings, en Estados Unidos.
Las investigaciones que la autora realiza giran en torno a dos temas fundamentales: en primer lugar, al análisis del conflicto bélico de las Malvinas, con base en los discursos de los soldados que, en su tiempo, participan bajo las órdenes del Proceso de Reorganización Nacional; en segundo lugar, a la divulgación de la epistemología y la metodología de Antropología como base para las demás Ciencias Sociales. Justamente, Guber enfoca la atención de este último tema en el desarrollo del libro aquí reseñado.

3.Estructura de la obra
El libro se divide en ocho apartados, entre los que sobresalen catorce capítulos, sin contar introducción y conclusión. Estos capítulos son el corazón de la obra científica de Rosana Guber; sin embargo, antes de desarrollarlos presenta un prólogo de su autoría dedicado de forma exclusiva a la segunda edición del libro, doce años después de su publicación original; luego, presenta los agradecimientos a entidades, investigadores y profesores que han hecho posible la configuración ideal del documento científico; paso seguido, se ubica el prólogo a la primera edición, redactado por la respetable y admirada madre académica de la autora: Esther Hermitte; a continuación, como cuarto apartado, aparece la Introducción, seguida de tres capítulos dedicados a las trayectorias, nuevos caminos y enfoques de la Antropología. La sexta parte, que es la central, se enfoca en diez capítulos sobre cómo hacer trabajo de campo en Ciencias Sociales; antes de las conclusiones, la autora dedica un capítulo para invitar a la comunidad científica al uso del trabajo de campo antropológico como método transversal a todas las Ciencias Humanas.

4.Tesis principales y secundarias
Cualquier lector, en el ámbito académico, puede tergiversar el contenido del texto, si no se tiene presente la intención de la autora al momento de titular el libro; por tal motivo, es necesario, de entrada, comprender como idea fundamental la circunstancia de la denominación de El salvaje metropolitano. No hace parte de una idea que se pueda corroborar, de forma textual, en alguna parte del documento, pero, tras una lectura atenta, se comprende la finalidad: la Antropología, ciencia que clásicamente estudia las formas de vida culturales de las comunidades étnicas, se extrapola a la vida civil de la urbe tras los estudios de otras ciencias sociales que utilizan métodos desarrollados ampliamente en la Antropología. La noción de Salvaje en el título hace alusión a las poblaciones tradicionales estudiadas por esta ciencia del hombre y el adjetivo Metropolitano se refiere a cómo los métodos utilizados desde la Antropología pueden actualizarse en las diversas disciplinas de orden social.
Tras esta idea fundamental, que es reiterada a lo largo del libro, tanto por Hermitte como por Guber, surgen las demás tesis centrales y secundarias, que dan cuerpo a la idea original: sin duda alguna, las Ciencias Sociales pueden nutrirse metodológicamente, en cuanto a instrumentos y formas procedimentales, de la Antropología y de la Etnografía. Las ideas principales son enunciadas a continuación en negrilla y complementadas por las ideas secundarias.

Tesis principal de la Introducción: Existen argumentos a favor y en contra del trabajo de campo en Antropología.
La introducción del libro es una presentación general de los autores de base de la ciencia antropológica. De forma general, la autora reseña los aportes de Malinowski al trabajo de campo en Occidente y rescata, de forma especial, las propuestas de Esther Hermitte en el trabajo de campo en la etnografía de las tierras latinoamericanas. La autora, con el propósito de situar la esfera académica del libro, propone la distinción entre etnografía y antropología, ofreciendo una cualidad teórica a la primera y un factor intimista a la segunda, el cual influye, incluso, en la forma como se redactan los textos científico-literarios de esta área.
Entre las ideas que desarrolla en esta primera parte del libro, hace énfasis en los argumentos que existen a favor y en contra del trabajo de campo en su disciplina. La distinción entre las dos posturas existentes deja ver la objetividad de su estilo científico. Por una parte, expone que aquellos que van en contra de una metodología del trabajo de campo argumentan el carácter de impertinencia por el nivel de imprevisibilidad de lo que sucede en el proceso de observación e inmersión propios de la investigación antropológica; por otro lado, expone los argumentos de aquellos que, como ella, defienden el trabajo de campo, como un método necesario para evitar el relativismo absoluto de los resultados y para encaminar rigurosamente el proceso de observación e inmersión en el contexto real.

Tesis principal de los primeros tres capítulos: Una mirada a las trayectorias de los estudios antropológicos permite la comprensión de la pertinencia del trabajo de campo en la Antropología y en las demás Ciencias Sociales.
En vista de que, en los tres primeros capítulos, se elabora una misma idea, se ha optado por desarrollar la descripción de la tesis principal y de las secundarias en una misma categoría. Sucederá lo mismo en los apartados que se presentan más adelante; tal decisión metodológica de la escritura de la presente reseña se debe no a la imposibilidad de hallar ideas centrales en cada capítulo (porque bien puede hacerse), sino, más bien, por las relaciones temáticas estrechas entre capítulos continuos.
Hecha la aclaración anterior, las trayectorias antropológicas que se describen en el primer capítulo tienen como fin fundamentar la propuesta de Rosana Guber en cuanto a por qué el trabajo de campo es necesario en los estudios antropológicos. Tales trayectorias retoman la rigurosidad en el proceso de intervención de las pesquisas socio-étnicas antes y después de Malinowski. De este modo, surgen tres paradigmas de investigación: el primero es el positivista-naturalista, el cual se fundamenta en el análisis de las culturas desde una perspectiva única de comprensión del sujeto étnico, pero, además, por una regularidad de estudio naturalista (incluso por biólogos) de la sociedad; el segundo paradigma es el interpretativo, centrado en los procesos hermenéuticos, tendientes a tener en cuenta el contexto cultural en relación con los discursos y las prácticas de los sujetos observados (este paradigma deja las huellas de una comprensión etnocentrista del hombre, que consiste en considerar la identidad cultural como única y propia de cada sociedad).
El tercer paradigma merece un párrafo aparte, pues es el que sustenta la propuesta de Rosana Guber. Aunque comparten el adjetivo de crítico, se distancia de la actual comprensión sociocrítica en las investigaciones participativas sociales. La autora concibe este modelo crítico como aquel que ha previsto otra comprensión cultural del hombre y que, por tanto, critica y niega el etnocentrismo heredado del paradigma interpretativo. Para Guber, la Antropología no debe considerar el estudio del hombre de forma etnocéntrica, sino, más bien, en pro de la formulación de una idea consistente en que la humanidad se constituye identitariamente por las diferencias.  
Con base en lo anterior, se infieren, al menos, cuatro características de los estudios antropológicos desde el paradigma crítico defendido por la autora: 1) La importancia del investigador en los procesos de análisis (imposibilidad de desarticularse), 2) Relación interdependiente entre la reflexión teórica y la generación de la información, 3) Estudio de la diversidad y no de las preconcepciones del investigador, y 4) estudio de los sentidos comunes compartidos de los sujetos observados, que han sido configurados por convenciones sociales.

Tesis principal del cuarto al décimo tercer capítulo del libro: La metodología del trabajo de campo en Antropología es extrapolable a las investigaciones en otras Ciencias Sociales.
Por razones descritas previamente, se opta por agrupar ciertos capítulos que se relacionan estrechamente en el desarrollo argumentativo de Rosana Guber. No obstante, el lector de esta reseña podrá reconocer en el transcurso de los siguientes párrafos una suerte de subcategorías con subtesis principales, rodeadas a su vez por otras tesis subordinadas complementarias.
La autora, antes de exponer las fases de la investigación antropológica y social (se recuerda al lector que, justamente, la tesis principal de todo el texto, y que cobra vida en el seno de estos diez capítulos, radica en que los procedimientos antropológicos son apropiados para todas las ciencias sociales), describe la tipología de técnicas que son transversales en los estudios étnicos: el salvataje, por ejemplo, es una estrategia que persigue la comprensión de toda la cultura; por su parte, la comprobación teórica consiste en corroborar in situ lo que afirma la teoría y, entre otras, la encuesta permite la comprensión perceptual de una comunidad de estudio.
Paso seguido, en tres capítulos (5, 6 y 7), presenta lo que sería la Etapa preliminar de una investigación. Rosana bien pudo haber categorizado de esta manera los capítulos; desde la perspectiva del que reseña esta obra, este es un aspecto criticable del documento científico. No obstante, es fácil de deducir que, en los tres capítulos en mención, la autora desarrolla lo relacionado con la importancia del objetivo y de la coherencia entre este y la población y el contexto de estudio. Así mismo, diferencia, pero también enfatiza, en la función del rol tanto del informante como del investigador durante todo el proceso de pesquisa: describe la importancia del sujeto observado como centro de la investigación en pro de la comprensión humana universal (lo cual va de la mano con el paradigma crítico que la autora defiende) y, por otra parte, describe el rigor, el academicismo y la templanza necesaria del sujeto investigador mientras dura la inmersión.
Luego, describe la etapa de ejecución de la pesquisa en el octavo y noveno capítulos. Presenta en ellos las divergencias entre observar y participar, así como la necesidad de integrar los dos procesos en los estudios sociales. Estas orientaciones (aunque la autora no lo menciona) se concatenan pertinentemente con los estudios de Investigación Acción Participativa que nacen en los años 70 y se consolidan en los 80 y 90 dentro del contexto latinoamericano.  Guber sobrevalora en estos capítulos las características de corresidencia, consideradas como ventajosas para las investigaciones sociales de finales de siglo. El estudio del hombre, tras esta corresidencia, está a la mano del investigador social en las sociedades urbanas, lo cual hace que se aumente la necesidad no solo de estudiar al humano en culturas diversas (también urbanas), sino de utilizar la metodología del trabajo de campo de manera interdisciplinar.
En el mismo proceso de ejecución investigativa, es decir, de trabajo de campo en práctica, Rosana Guber sustenta en los dos capítulos siguientes (10 y 11) la importancia de la entrevista para la comprensión social del salvaje metropolitano.  Describe a fondo las características de cada tipo de entrevistas, tanto estructuradas, comandadas por lo que ella denomina dinámica general, como semiestructuradas, orientadas por dinámicas particulares. Bajo este mismo procedimiento de descripción a fondo de características de los instrumentos, en los capítulos 12 y 13 centra la atención en la toma de datos, es decir, en los rasgos funcionales de los diarios de campo, de los apuntes, de las fotografías y de los audios (si hubiera sido escrito en la época actual, seguramente, el video hubiera tenido más énfasis en su descripción). Siendo coherente con el hilo argumentativo, Guber presenta ejemplos de los usos que algunos investigadores han dado a los instrumentos de toma de datos.
Intención principal del capítulo 14: La autora invita al lector a la ejercitación de la metodología antropológica.
Propiamente no es una tesis, sino una intención de Rosana Guber frente a lo desarrollado anteriormente. La autora, en el capítulo 14, invita a poner en práctica lo descrito por ella en las páginas precedentes. Y lo hace de dos maneras: 1) Plantea ejercicios sobre lo abordado en cada capítulo anterior; el lector puede poner en práctica lo aprendido con la lectura, desarrollando las preguntas de orden práctico que propone la autora. Cualquier docente de metodología de la investigación puede tomar como base estos problemas para orientar a sus estudiantes, y 2) Deja claros cuatro pasos para iniciar una investigación antropológica-social: elección del tema, planteamiento del problema, sistematización (esta categoría hace referencia más a la escritura del marco teórico que, propiamente, a la reflexión escrita de una experiencia) y especificación del espacio y población que se busca estudiar.

5.Conclusiones de la obra
Luego de la lectura de El salvaje metropolitano, queda claro el aporte de Rosana Guber a todas las Ciencias Sociales: es una obra de base, que supera todo manual de investigación; es un libro de bolsillo (a pesar del tamaño) para consultar, en cualquier momento, la manera oportuna de proceder en los estudios sociales. Su carácter, además de teórico, es práctico: invita a los lectores a investigar y les dice cómo hacerlo. Es un documento científico fundamental para el que inicie a formarse como investigador, pero también para aquel que, instruido en los procedimientos de la investigación social, tenga dudas sobre los instrumentos, las fases de una pesquisa, los modos adecuados de ejecución del trabajo de campo. Rosana Guber regala a la academia latinoamericana una joya de consulta social, constituida por fundamentos epistemológicos de la Antropología, que van desde los paradigmas predominantes hasta el modelo crítico de la ciencia que busca, social y éticamente, una comprensión cultural del humano: “Mucho queda por hacer si, al rescatar el potencial del enfoque antropológico, podemos contribuir a un conocimiento más creativo, profundo y pluralista de la sociedad humana” (211). A la pregunta de si el libro cumple o no con su objetivo, solo resta decir que logra sobrepasarlo: El salvaje metropolitano convence a los investigadores sociales en cuanto a la extrapolación de los procedimientos antropológicos a los diversos campos de estudio.

6.Comentarios y crítica
A lo largo de la reseña se han valorado los aspectos positivos de la obra de Rosana Guber. Llega el momento de considerar algunos factores que pueden ser pensados en función de un mejoramiento de la obra para futuras ediciones. Lo que se critica a continuación no le resta, de ninguna manera, peso a la importancia de El salvaje metropolitano; solo son consideraciones que surgen entre las líneas del libro. En principio, y aunque se comprende la función del título, habría sido mejor pensar en otra denominación. Las primeras palabras de un libro son como la carátula: invitan a leer, seducen. El título propuesto logra perfectamente este cometido, pero da el efecto de incumplir la promesa que se infiere desde la función catafórica. No basta con la aclaración que se hace, en letra menor, después del título: Reconstrucción del conocimiento social en el trabajo de campo, pues tal reconfiguración se puede asociar al sujeto netamente urbano y no a procesos de investigación generales.
Otro aspecto criticable radica en que se hace un énfasis especial en los aportes del Antropología hacia las Ciencias Sociales; es más, en esto se basa la tesis de todo el texto. No obstante, es curioso que la publicación del libro haya sido en 1991, momento en el cual la Investigación Acción Participativa ya ha dejado huella en la metodología de las Ciencias Sociales. Ya se ha hablado de sistematización, y no precisamente de manera tan reducida como lo plantea Guber; así mismo, se han propuesto etapas de la investigación y, de forma amplia, se han sugerido instrumentos como la encuesta, la entrevista, el diario de campo, etc., con características similares a las descritas por Guber. De esta manera, y aunque la intención del libro parece cumplirse (el éxito en ventas es claro), bien podría afirmarse que la transversalidad de la metodología en Ciencias Sociales ya existía antes de que El salvaje metropolitano viera la luz.

lunes, 3 de febrero de 2020

Reseña del libro "Perspectivas sobre el poder", de Chomsky


Reseña del libro Perspectivas sobre el poder, de Noam Chomsky
Jhon  Monsalve

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Chomsky, N. (2001). Perspectivas sobre el poder. Barcelona: El Roure Editorial.

Contexto de la obra

Desde finales de los años 60, la obra política de Noam Chomsky ha marcado un hito en la perspectiva crítica de la contemporaneidad política especialmente de Estados Unidos, aunque sus estudios trascienden, en ciertas ocasiones, los límites norteamericanos. En el año 2001, cuando el autor ya era considerado una autoridad en temas de análisis científico-político, se publicó un cúmulo de conferencias a modo de libro: Perspectivas sobre el poder. Por la variedad de artículos que allí aparecen, el contexto de la obra merece ser comprendido a partir de cuatro circunstancias fundamentales: en primer lugar, los estudios avanzados sobre lingüística cognitiva; en segundo lugar, la influencia de los medios de comunicación en Estados Unidos y la responsabilidad social de los intelectuales; en tercer lugar, los efectos de la globalización y del mercado libre; y, por último, la situación conflictiva que, para la época, vivía Timor Oriental, tras las muertes a manos de grupos militares y paramilitares que estuvieron en desacuerdo con los resultados del referendo que hizo posible la independencia de este país asiático. Este es el contexto de la obra de Chomsky: cada apartado que compone la presente reseña retomará directa o indirectamente estos cuatro temas generales. Siempre será imposible desligar a Chomsky de un contexto particular, normalmente inmediato.

Breve biografía del autor

Noam Chomsky nació hace 91 años, el 7 de diciembre de 1928. Su familia es de origen judeo-ucraniano. Su padre se dedicaba al estudio gramatical de la lengua hebrea y su madre fue reconocida por dedicarse a la enseñanza de este mismo idioma. No es extraño que Chomsky se hubiera orientado por el estudio de la gramática; sus padres, sin duda alguna, influyeron con su práctica en esta decisión. El interés sobre los estudios políticos surgió de Zelling Harris, un importante académico de la época que tuteló a Chomsky y lo guio, además, hacia el estudio de la matemática y la filosofía. Cuando se aborda la obra lingüística chomskiana, es común hallar representaciones jerárquicas, similares a la teoría de los conjuntos en matemáticas, que hace posible la comprensión de la gramática generativa. Estas influencias de las personas allegadas a la vida del autor son fundamentales dentro de su propuesta política y lingüística.
En 1955, se doctoró en estudios sobre lingüística, de los cuales surgieron sus ideas más reconocidas en el ámbito mundial sobre este tema. Desde finales de los años 90, ha recibido varios reconocimientos de doctorados Honoris Causa, por prestigiosas universidades del mundo. Mientras desarrolló sus investigaciones, contó con la compañía sentimental de la pedagoga Carol Schatz, investigadora en el ámbito de la adquisición del lenguaje en niños, tema que también tuvo en cuenta Chomsky como ejemplificación en sus estudios lingüísticos. Actualmente, trabaja en el Instituto Tecnológico de Massachussets.

Estructura del texto

El libro está conformado por tres apartados generales: un prefacio escrito por Iolanda Tortajada, un prólogo y ocho capítulos. El aporte de Tortajada sobre el libro es fundamental: ubica al lector en el contexto de la obra, rescata los temas fundamentales y recomienda la lectura desde una postura asociacionista de la teoría del lenguaje y la filosofía política. El prólogo está compuesto por un par de páginas en las que Chomsky describe, de manera muy general, las razones de las ideas de los capítulos que conforman el manuscrito. Por su parte, los ocho capítulos se agrupan temáticamente en cuatro ejes: los primeros dos hablan sobre el lenguaje, desde la perspectiva chomskiana; el tercero se centra en la respondabilidad de los intelectuales; el cuarto y el quinto se enfocan en el proceso de globalización y, finalmente, los capítulos seis, siete y ocho analizan la situación política del momento en Timor Oriental.

  Tesis principales

En el trascurso del libro, aparecen tres tesis fundamentales, dentro del grupo de capítulos que arriba fueron descritos. Estas tesis se concatenan con ideas secundarias que las soportan, tal cual se expone en próximos párrafos. Por cuestiones de pertinencia con el nombre del libro y la intención comunicativa del autor de esta reseña, se tendrán en cuenta como tesis principales solamente aquellas referidas de forma exclusiva al aspecto social y político de la obra chomskiana. Más adelante, se describirán las tesis secundarias que van relacionadas con el tema lingüístico. En total, son cuatro grandes temas desarrollados en ocho capítulos, de los cuales surgen tres tesis principales y una secundaria, descritas, en ese orden, a continuación.

Primera tesis principal: Los intelectuales tienen un compromiso político con la sociedad

El autor desarrolla esta idea a partir de la crítica que hace sobre el poder y la manipulación de los medios de comunicación en la sociedad. Este es uno de los temas que ha caracterizado a Chomsky, reconocido, entre otras cosas, por su ideología anárquica centrada en los procesos laborales. Consciente de la influencia de los medios de comunicación en la sociedad y de las formas como son presentadas, verbigracia, las noticias sobre guerras, considera que los académicos deben poseer una actitud crítica ante los hechos políticos del mundo.
Para los argumentos de esta tesis, el autor referencia contextos de conflicto como las guerras mundiales, las acciones políticas de la Unión Soviética en su momento y, entre otras cosas, el papel de los científicos y literatos, como George Orwell, quienes manifestaron, mediante alegorías, su visión crítica del mundo. Chomsky es sintético y concluyente cuando invita a la comunidad académica en general a hacer parte activa de las problemáticas sociales que aquejan al mundo en el presente: “Las respuestas no son exactamente halagadoras hacia nosotras y nosotros y hacia el medio en que vivimos y trabajamos, pero debieran estar en el corazón mismo de nuestras preocupaciones y actividades, en nuestras escuelas, nuestras revistas y nuestras comunidades” (p. 76).

Segunda tesis principal: La globalización, dentro del sistema capitalista, ha beneficiado a unas minorías, dejando a un lado los valores y las proyecciones de un futuro más humano

Según se lee tras las líneas, Chomsky considera que la globalización debería aportar a la construcción de humanidad, es decir, a la configuración de lazos que logren entretejer las voces de los pobres y los trabajadores alrededor del mundo, para lograr la libertad. Por el contrario, se evidencia que la crítica del lingüista y filósofo norteamericano en torno a la globalización se debe a que este fin utópico está lejos de ser considerado. La globalización ha permitido que las bancas se beneficien, que los capitales se acumulen, y que se deterioren con triste parsimonia los sueños de una sociedad más equitativa, educada y en paz. El centro de la crítica de Chomsky no es otro que el sistema neoliberal que ha sabido beneficiarse de la mal orientada globalización.
En el mismo sentido, presenta una definición sobre la democracia, que considera, como fin último, la libertad de los ciudadanos. Es justamente eso: no se trata, como dice el propio Chomsky, de asuntos de izquierda o derecha, sino de cómo se puede lograr una sociedad en donde se conviva libremente y en paz. La invitación que hace en los dos capítulos en donde desarrolla esta tesis (cuarto y quinto, para ser precisos) no es otra que estudiar y analizar la realidad para poderla comprender y, seguidamente, tener el poder de cambiarla, con el propósito de lograr seres humanos libres.

Tercera tesis: El caso de Timor Oriental ejemplifica la manera en que los derechos humanos deben ser defendidos por los países occidentales

Chomsky toma a Timor Oriental como ejemplo de democracia, de lucha por la libertad y de respeto a los derechos humanos. En los tres capítulos en que desarrolla el tema, sabe describir didácticamente la situación política de los años noventa del país asiático y su lucha constante por la independencia. El autor critica fuertemente la violación de los derechos humanos acaecida en el mustio contexto político de búsqueda de la autonomía de Timor Oriental.
Para el autor, este país es un ejemplo a seguir por una razón que aborda y critica con el rigor que siempre lo ha caracterizado: la lucha y la actitud combativa para realizar un referendo que permitiera la independencia del país de aquellas autoridades pro-indonesias. Época de paramilitarismo, de abuso de autoridad, pero también de búsqueda de paz y libertad. Timor Oriental es un ejemplo a seguir por su tenacidad social no solo evidenciada en la consecución del referendo y la ganancia abrumadora de esta participación política, sino también por soportar las inclemencias militares hacia la población de Timor Oriental cuando los resultados fueron tan positivos para el pueblo.

Tesis secundaria más notoria: El lenguaje es un constructo cognitivo, conformado por estructuras profundas y superficiales que hacen posible la creación de infinitas proposiciones

Esta es una tesis secundaria que no va relacionada con el tema fundamental del libro ni con el fin analítico de esta reseña. Si bien es cierto que Tortajada intenta relacionar los dos temas, tal intención, como se ampliará en los comentarios finales del presente texto, no es bien lograda. Los dos primeros capítulos hablan de las revoluciones cognitivas que acarrean unas visiones generales sobre el lenguaje. En medio de lo que se ha denominado la revolución cognitiva, nace la propuesta chomskiana sobre la forma de concebir el lenguaje como constructo interno e innato del ser humano. Lejos de una visión vigotzkiana o hollidayana, el lenguaje no se construye de forma social, sino viene determinado por las funciones ancestrales del cerebro. De esta manera, aparecen dos estructuras que lo hacen posible: en primer lugar, la estructura profunda, entendida como aquellas organizaciones abstractas cognitivas que guardan el sentido de lo que puede ser dicho; en segundo lugar, la estructura superficial, que determina perceptivamente el significado de lo que se dice, ubicado en una expresión.

   Conclusiones de la obra

No existe de forma explícita unas conclusiones en el libro. Ya se ha dicho que los capítulos surgen de conferencias que el autor ha ofrecido a lo largo del mundo en diversos encuentros científicos. Por tanto, se presentan a continuación cuatro grandes conclusiones inferidas de lo que el autor desarrolla a lo largo del libro. En principio, es necesario que los intelectuales actúen bajo principios de libertad. Los medios de comunicación han influenciado las formas negativas en las que se percibe el mundo. Los científicos tienen la responsabilidad de mediar entre estas injusticias del poder político imperante con el fin de buscar la libertad. En segunda medida, la globalización es un fenómeno que, en lugar de favorecer a los pobres y a los trabajadores en pro de la libertad, subsume en el capitalismo a los más desfavorecidos y hace sobresalir la economía de la banca internacional. En tercer lugar, el caos político de Timor Oriental hacia finales del siglo XX y principios del XXI es un ejemplo a seguir de la sociedad occidental, en cuanto búsqueda de la libertad social y la democracia. Por último, el lenguaje es un constructo cognitivo conformado por dos tipos de estructuras: una superficial (concreta y expresiva) y otra profunda (abstracta y de orden semántico).

 Comentarios y crítica

El libro es fundamental para comprender toda la obra de Chomsky. No hay duda que el autor organiza su vida científica en Perspectivas sobre el poder: el lenguaje, la globalización y los conflictos políticos asociados con el poder son temas transversales en la literatura científica de Chomsky y que, pertinentemente, se hallan juntos en este libro. El criterio de pertinencia surge más de la integración de todos los temas propuestos por el autor que de la coherencia entre los capítulos y el título. Por ejemplo, los dos primeros apartados son poco pertinentes porque se aborda el lenguaje de manera científica sin asociarlo de forma directa con el poder (al estilo de Foucault o de Van Dijk). Esos capítulos dan la entrada al libro y pueden ser desorientadores más que orientadores. La intención textual de un título es clara: antecede, como cual catáfora, lo que el texto describirá, narrará o argumentará. Perspectivas sobre el poder da la entrada a temas relacionados con los conflictos, las manipulaciones, la violación a los derechos humanos, etc., temas que sí son considerados en los demás capítulos del libro, pero no en los dos primeros.

domingo, 22 de diciembre de 2019

Comentario sobre la crónica negra “MATA mata Matallana”, de Fernando Iriarte


Comentario sobre la crónica negra “MATA mata Matallana”, de Fernando Iriarte
Jhon Monsalve

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“Mata Mata Matallana” es de esos libros que se leen en una sentada, porque se disfrutan desde el principio hasta el fin. La configuración narrativa de los hechos históricos que rodean la vida de Nepomuceno Matallana es extraordinaria. Como el cronista de alta categoría que es, Iriarte lleva al lector por los senderos de una Bogotá oscura del año 47, en el que se cometió el cruel asesinato de Alfredo Forero a manos de Matallana.

Es coincidencial la raíz el apellido doble de este asesino serial. Pareciera haber sido registrado para condenarlo a un futuro de estafas y criminalidad. Fernando Iriarte, a lo largo de las casi 130 páginas que componen el libro, organiza en secciones la vida de Matallana después del asesinato de Forero. Cada capítulo lleva el nombre de los involucrados en los asesinatos, o de las víctimas, o de los oficiales de la policía que se encargaron del caso.

Aunque el centro de la crónica radica en el proceso a Matallana y en el caso específico de Forero, el autor hace navegar al lector por los mares de la primera, segunda y tercera décadas del siglo XX, cuando el personaje principal estudiaba en el colegio, cuando inició sus desmanes de corrupción, cuando fue llevado a la cárcel por vez primera, cuando se escapó fácilmente de ella, cuando fue arrestado de nuevo, cuando se casó con una mujer mucho mayor por conveniencia, etc.

Para los interesados en la Bogotá de los años 40, esta crónica rescata de manera especial los hechos fundamentales de la época, incluso, en ocasiones, con noticias internacionales que llamaban la atención de Matallana.

Cabe resaltar la astucia del personaje que pinta con palabras Iriarte. En cualquier texto histórico, aparece como un sujeto inteligente, que sabe utilizar el discurso para su beneficio, que sabe engañar a sus víctimas para acumular riquezas. Así mismo, se ve en esta crónica la configuración de Nepomuceno Matallana; un criminal que, además, sabía mantener la calma ante las acusaciones.

Queda muy evidente en la crónica de Iriarte el poco apoyo económico que tenía la policía en la época y, por tanto, la inestabilidad que caracterizaba a la justicia. No obstante, con la ayuda económica de la esposa de Forero, pudieron llevar a cabo las pesquisas necesarias. Uno de los cómplices de Matallana era Hipólito Herrera, quien ayudó a matar y a enterrar a Forero. Según Iriarte, Hipólito se vio obligado a confesar luego de que lo semitorturaran en una noche fría, amarrado a un árbol. La semitortura incluía el no ofrecimiento de un caldo que habían preparado para el frío, hasta el punto que, sin soportar más el castigo, Hipólito optó por contar cada detalle del asesinato y de la tumba donde fue enterrado.

No hay duda que esta crónica es un delicioso banquete para los amantes de la literatura negra hecha en Colombia. Así como lo decía Mss. Marple, en las clásicas novelas de Agatha Christie: la condición humana es la misma en todas partes. Aquí, en nuestro país, contamos tristemente con asesinos de la talla de Ted Bundy o Luka Magnotta. Ya la literatura los está considerando…